domingo, mayo 29, 2011

Un día normal

A raíz de la a anunciada pausa de Juanes, desempolvo este perfil de Fernán Martínez, que escribí hace unos años –cuando fui director de la revista Poder– luego de compartir un día normal de trabajo en Miami con este exitoso empresario.
“La noche del 3 de septiembre de 2003 está grabada en mi cabeza como uno de los momentos que más he disfrutado en la vida” dice Fernán Martínez, al rcordar la entrega de los premios Grammy Latinos, en la que su pupilo Juanes se llevó las cinco estatuillas para las que estaba nominado. “Yo llegué nervioso a la ceremonia, pues no sabía qué iba a pasar”, reconoce Fernán Martínez mientras sus ojos verdes se mueven vivazmente. “Es que yo soy más nervioso que los artistas. Esa noche estaba con Juanes, que me decía: ‘Fresco, que vamos a ganar”.

Prefiere que su esposa no lo acompañe en este tipo de eventos, pues teme que sus nervios le jueguen una mala pasada y termine peleando con ella. Sin embargo, al final de la ceremonia, de los nervios no quedó sino el recuerdo, pues todo se transformó en júbilo con el triunfo absoluto de Juanes, y todo volvió a la normalidad. No era la primera vez que algo así le ocurría.

Sin embargo, pese a la magnitud de ese logro, Fernán se toma las cosas con calma. Al cabo de más de veinte años manejando artistas, los triunfos son gajes del oficio, cosas normales como lo son las alfombras rojas, los reflectores de los escenarios, las cámaras o el acoso de sus colegas periodistas. Ése ha sido su medio desde 1980 cuando el hoy descubridor de talentos fue a su vez descubierto por el cantante Julio Iglesias, quien estando de gira por Colombia, le propuso que manejara su imagen.

Fue así como este periodista payanés cambió las páginas del periódico El Tiempo y los cerros bogotanos por las playas y el calor de Miami. Fue también su entrada por la puerta grande al mundo de los negocios. Pues aunque él hoy en día se considera fundamentalmente un comunicador —y a fe que lo es—, es un exitoso hombre en el negocio del espectáculo.

No se da ínfulas de businessman. “Yo no me considero sino un buen periodista, un buen comunicador. En eso consiste mi trabajo: en enviar adecuadamente un mensaje. Lo mío es el periodismo. A mí lo que me gusta es escribir. Mi mujer es periodista. Desde hace muchos años, soy amigo de Rafael Santos. Mis mejores amigos son periodistas. Juego tenis con Julio Sánchez. El padrino de mi hija mayor es Gerardo Reyes. Todo el día trabajo con periodistas; el periodismo es mi mundo”, dice tratando de minimizar su imagen de hombre de negocios.

Además de Julio Iglesias, sus manos han moldeado la imagen de figuras como la presentadora Cristina Saralegui, de cuyo programa fue productor durante dos años, cuando Fernán trabajaba para Univisión. Poco después hizo con Chabeli Iglesias un programa de reportajes que lo llevó a recorrer medio mundo.

Y, como pagando una promesa, después de trabajar con Chabeli, se convirtió en el manager de otro Iglesias: Enrique, a quien lanzó al estrellato internacional y con quien trabajaría durante seis años, al cabo de los cuales la relación terminó en muy malos términos, con tribunales y abogados de por medio.

Fue en ese momento, a mediados de 2000 y en medio de la ruptura con Enrique, cuando lo llamaron de Universal Music, para proponerle que escuchara la música de un muchacho de Medellín, que había tenido una banda de rock, pero que se quería lanzar como solista. Fue así como empezó a interesarse por ese joven callado, tímido, con cara de recién levantado y pelo alborotado, que resultó ser Juanes.

Pero mientras Fernán iba forjando la carrera de Juanes también tenía que seguir el desarrollo de su pleito con Enrique Iglesias, que duró cerca de dos años y que lo tuvo al borde la bancarrota, lo obligó a salir de su amplia oficina, ubicada en el exclusivo sector de Brickell Key, a hipotecar su casa, a embargar algunos bienes y a vender otros para cubrir sus gastos. Por fortuna la pelea se resolvió hace un par de meses y Fernán consiguió que el cantante reconociera y pagara las deudas que tenía con su ex manager.

“Mi abogado me dijo que un buen acuerdo es aquél en que ambas partes quedan insatisfechas. Y eso fue lo que me pasó. Pues a pesar de que Enrique me pagó lo que me debía, yo tuve que pagar abogados en Los Ángeles y en Miami. Y mi historia de crédito quedó arruinada”.

Como para cerrar el círculo, al finiquitar el pleito con el hijo aparece de nuevo en la palestra de Fernán el papá de los Iglesias, Julio, quien lo contrata para hacer un relanzamiento de su carrera. Cuando ya pocos apuestan por el brillo de Julio, Fernán acepta el reto, porque quiere demostrar que a pesar de que el legendario cantante tiene mucho pasado, todavía le queda futuro.

“Julio Iglesias, con el que yo había trabajado del 80 al 90, tuvo su mejor momento en esa época, el único Grammy que ha ganado lo ganó en esa época. En esa época fue que triunfó en la China, en Estados Unidos. Después nos separamos por diferencias, por el cansancio mutuo de diez años de trabajo”, recuerda Fernán.

“Si con Enrique mi objetivo era que la gente mayor de veinticinco años asistiera a los conciertos, con Julio, lo que necesito es que asista la gente menor de treinta”, dice el emocionado manager, a tiempo que entrecierra los ojos. “Julio es un clásico, está al nivel de Frank Sinatra, de Elvis Presley. Nadie ha vendido más discos que él, ni ha cantado en tantos idiomas”, agrega orgulloso. “Pero ahora el reto es que le llegue a la gente joven, ¿sí me entiendes?”.

Conocedor de su oficio, Fernán sabe diferenciar perfectamente los ‘productos’ que le ofrece a la industria del espectáculo. Identifica claramente las características de sus artistas: Julio es el sabio, Enrique es la garra y Juanes es el músico. Claro que al hablar de Juanes subraya no sólo su sencillez sino su solidaridad.

En los momentos más difíciles que vivió Fernán debido al litigio con Enrique Iglesias, Juanes le extendió un cheque en blanco a su manager, poniendo a su disposición todos los ahorros de lo que había obtenido con su primer disco. Ese gesto, que conmovió hasta la médula a Fernán, le permitió capotear algunos de los apremios económicos del momento. Por eso, cuando Fernán habla de la sencillez de Juanes, sabe lo que está diciendo, y que no es cuestión de retótica simplemente. Esa experiencia lo acercó mucho más al cantante paisa, pues ambos son ‘de lavar y planchar’ pese al mundo en el que viven. También le permitió conocerlo mejor.

“El manager tiene que conocer íntimamente a sus artistas, a los medios y a su público. Desde que trabajaba en Colombia, yo conocía los medios, pero con Julio Iglesias los conocí personalmente. Cuando viene Enrique Iglesias, aplico lo que aprendí con Julio. Luego, la experiencia de Enrique la aplico manejando a Juanes. Y ahora, uso todo lo que aprendí con Enrique y con Juanes al proyecto de Julio, todo lo que sé de los medios, los contactos, las estrategias, los errores, los conocimientos de video, de fotografía”.

“Eso lo aprendí gracias a mi interés por los medios, viendo periódicos y revistas. Me formé mirando los periódicos, las revistas, los programas de televisión más importantes del mundo, y aunque me lamentaba toda mi puta vida por no haber estudiado inglés, esos hábitos me ubicaban a mí en un panorama más universal”.

Fernán dice que no se fija tanto en otros managers. Prefiere aprender de las carreras de otras figuras como Alicia Keys, Frank Sinatara, Shakira o Ricky Martin. Estudia sus trayectorias, sus estilos, la indumentaria que usan, sus repertorios. Se imagina qué haría y qué no haría en caso de que manejara a alguno de esos artistas.

Al hablar de la forma cómo un popayanejo maneja el mundo del glamour y del jet-set se expresa sin vacilaciones. “El noventa por ciento de mi cultura, de mi manejo del idioma, de historia, de geografía, lo aprendí en Popayán. Yo era mucho más culto y más inteligente cuando estudiaba derecho en Popayán. La ventaja de ser popayanejo es que uno es osado, se sabe desenvolver sin inconvenientes donde lo pongan. Como uno cree que pertenece a la nobleza y que su ciudad es el ombligo del mundo, eso le permite llegar sin complejos a cualquier parte. Eso te da credibilidad, personalidad. Un popayanejo no se asusta con nada; el popayanejo se adapta a todo, es un gran camaleón, por no decir lagarto”.

Y es precisamente esa capacidad de adapatación la que le ha permitido a Fernán moverse por el mundo como pez en el agua, conocer a grandes personajes y autoridades internacionales y recorrer con el mismo interés las calles, museos y restaurantes de ciudades como Tokio, Madrid o Lima. Ciudades que seguramente ya había conocido a través de los medios de comunicación, que son su pasión. También ha sido esa misma capacidad la que ha puesto al servicio de sus estrellas, para llevarlas a lo más alto del pedestal.

“Además el popayanejo tiene cierto gusto por lo estético, tal vez debido a lo conservadora que es la ciudad. Después viene la parte del comunicador. De cómo se debe escribir para ser universal, de cómo comunicarse con la masa. Eso es lo que me interesa a mí: ser masivo. Y eso lo aprendí en Popayán”.

Paradójicamente, este hombre de los medios se considera una persona tímida. “A mí no me gusta hablar con gente que no conozco. Yo no sé de qué hablar con alguien que me encuentro en un ascensor. Soy muy malo para las relaciones públicas”.

Cuando está en Miami, su vida gira en torno a su trabajo y su familia. “Me levanto todos los días a las siete de la mañana, y me voy con alguna de mis hijas al supermercado. Yo soy el ‘traidor’ de la casa: traiga huevos, traiga pan, traiga lo que haga falta para el desayuno. Luego hacia las ocho, en el baño, me conecto a Internet. Antes uno entraba con el periódico en la mano, pero con la computadora es mucho más chévere. Leo el periódico y reviso el mail antes de bañarme”.

A las nueve deja a sus hijas en el colegio y antes de las diez de la mañana se instala en su oficina, ubicada en el renaciente Art District, de Miami. Claro que lo de la oficina es un convencionalismo pues, según él, el celular se ha convertido en su despacho.

La oficina está repleta de afiches de sus artistas. Algunos colgados, otros regados por el piso, recostados en la pared. Está recién mudado. Tampoco faltan los cuadros con los discos de oro y de platino de Juanes y de Enrique, ni las carátulas de la revista Billboard. La silla del manager parece emerger de en medio de una inmensidad de trofeos con los estilos más diversos: metálicos, plásticos, en acrílico. Los de forma de lengua se mezclan con el que parece una cafetera y con la figura de un astronauta. Los más reconocibles son, desde luego, los gramófonos dorados que identifican a los Grammy. “Me siento como el dueño de una academia de taekwondo”, dice Fernán al referirse a su galería.

Truena la oficina. Es decir, suena el celular. Al otro lado de la línea, y del Caribe, se encuentra Julio Iglesias, quien lo llama desde su casa en República Dominicana. Fernán le pregunta por el terremoto de la víspera en ese país, pero Julio no tiene idea de lo que pasó, lo cual es una buena noticia. Durante cerca de veinte minutos se dedican a hablar de la puesta en escena del video de ‘Divorcio’, el nuevo disco de Iglesias.

Hacia la una y treinta o dos de la tarde, sale a comer algo por ahí. Ese “por ahí” puede ser el modesto Enriqueta’s —un restaurante cubano ubicado a cinco minutos de su oficina—, o el exclusivo restaurante chino del hotel Marriott, que está frente a la sede de The Miami Herald, en el centro de la ciudad. Un tipo tan descomplicado como Fernán se siente cómodo en cualquiera de los dos lugares, los disfruta por igual.

Después del almuerzo, su jornada transcurre entre conversaciones con sus artistas, con sus colaboradores, llamadas que entran desde París, Bogotá o Los Ángeles. Charlas y mails para concretar o afinar los detalles de una entrevista para la televisión de Corea, una donación que hace Juanes en Medellín, o los arreglos para un viaje de Julio Iglesias a Buenos Aires.

Es la víspera del cumpleaños del cantante español y Fernán recibe una llamada de parte de Susana Giménez, quien quiere entrevistar a Iglesias al día siguiente. “No, mira, él quiere estar a solas en su casa con los hijos y la familia. No quiere hacer nada público”, dice para declinar amablemente el ofrecimiento. Apenas cuelga, comenta con algo de sorna: “Si fuera Valeria Mazza sería distinta la vaina”.

“De mi trabajo no me gusta la noche. Yo de noche estoy dispuesto a viajar, a trabajar, pero que a mí a las once de la noche no me pidan que me vaya para un restaurante o para una discoteca”.

Y es comprensible, pues Fernán prefiere reservar sus trasnochadas para atender alguna de esas galas de limusina, alfombra roja, flashes, cámaras y aplausos que también son parte de su vida normal.

martes, mayo 24, 2011

El pobre presidentico

Desde el pasado 7 de agosto, Álvaro Uribe, en retiro obliguntario, se niega rabiosamente a pasar a la historia, pues quiere seguir siendo el presente del país, para moldear nuestra conducta con su ética relativa, su lenguaje seudomontañero, plagado de diminutivos y su pregonada religiosidad.

El potro del poder que jineteó durante ocho años fue reemplazado por un pajarito y las cabalgatas por trinos cantaletosos por Twitter, tribuna que usa básicamente para defender su cada vez más desprestigiado gobierno y sabotear a su sucesor.

Su patética situación me inspiró para crear esta nueva versión, politizada claro, de La pobre viejecita. (Al igual que la de Rafael Pombo, esta composición está basada en los cuentos de Mother Goose).

Érase un presidentico
Sin nadita que temer, 
Sino chuzadas, desaparecidos, 
Corrupción y carrusel. 
Insultaba periodistas,
Calumniaba por doquier
Y el pobre no encontraba
Más maneras de joder.
Y este hombrecito no tenía
Ni un ranchito en qué vivir
Nada más un latifundio
Con su huerta y su jardín.
Nadie, nadie lo cuidaba
Sino el DAS y la UIAF
Ya que ministros y asesores
Lo solían engañar.
Nunca tuvo en qué sentarse
Sino sillas de montar
Con sombrero y pocillito
De tintico al cabalgar.
Nunca tuvo culpa grande
Ni declaraciones que ocultar,
Aparte de las cuentas
De su entorno familiar.
Y este pobre hombrecito
Cada año, hasta su fin,
Controlaba casi todo,
Pero no pa’ delinquir.


Y al mirarse en el espejo
Lo espantaba siempre allí
Una vieja de gran toga,
Con iniciales CPI.

Y este pobre hombrecito
No tenía que desmentir
Sino escándalos de muertes
Y desplazados mil y mil.

Y a no ser por sus muchachos,
Tom y Jerry, gran delfín,
Solitico por el Twitter
Anduviera el infeliz

Apetito nunca tuvo
Enseñado a trabajar,
Si no gozó salud completa
Fue por culpa de LAFAR.

Se jubiló de malas pulgas,
En una casa policial,
Y jamás volvió a quejarse
Pues tenía seguridá.

Y este pobre hombrecito
Al partir no dejó más
Que expedientes y demandas,
Y desprestigio orbital.

Vaya en paz, y Dios permita
Que logremos comprobar
La inocencia de este pobre
Sin vivir así de mal.

jueves, mayo 19, 2011

No entiendo

No entiendo por qué José Fernando Bautista aceptó la embajada de Colombia en Venezuela, pese a que era consciente de que había tenido, antes de posesionarse en su cargo, una relación tan cercana con el tristemente célebre grupo Nule. Además, lo hizo a sabiendas de que los Nule ya estaban envainados, pues el escándalo del carrusel de la contratación en Bogotá había estallado meses antes de su nombramiento y posesión en Caracas.

No entiendo por qué este ex ministro llegó a creer que sus anteriores vínculos con los Nule no eran impedimento para ejercer su cargo. ¿Habrá pensado que eso nunca se iba a saber? Dada su estrecha cercanía con el Presidente de la República, ¿le habrá hablado del tema cuando lo llamó a ofrecerle el puesto? ¿O le habrá comentado y al presidente no le importó?

No entiendo por qué ese detallito no fue considerado por Bautista antes de que resolviera convertirse en el representante de Juan Manuel Santos ante su nuevo mejor amigo. No me explico cómo alguien puede olvidar que en el mundo en que vivimos es poco lo que una persona famosa o anónima puede ocultar.

No entiendo por qué el ex ministro no se dio cuenta de que, en sus circunstancias, era poco lo que podía aportarle al nuevo gobierno, empeñado en restañar las heridas en las relaciones binacionales; un mal heredado de la administración de Álvaro Uribe Vélez. Dicho lo anterior, hay que reconocerle al ex embajador que con su renuncia, quizás, evita en parte que su situación personal perjudique la labor de la Cancillería y de la propia Casa de Nariño, a las que poco les convenía agregar otro escándalo a la larga lista de ollas podridas que cada día se destapan a lo largo y ancho del país.

No entiendo por qué a unas figuras sí les cobran y a otras no, sus relaciones o contactos con personajes que en el pasado reciente eran grandes empresarios, a los que muchos perseguían y adulaban y que ahora se encuentran en líos con las autoridades. (En estos días se ha cuestionado incluso a Juan Carlos Echeverry, por un estudio que hizo para la hoy emproblemada Saludcoop a finales de 2009, meses antes de que fuera nombrado ministro de Hacienda de Santos; pero eso es harina de otro costal).

No entiendo por qué, mientras al periodista Jorge Lesmes y al comentarista Guillermo Díaz Salamanca casi se les acaba la vida por haber trabajado para DMG, Mauricio Vargas no sólo no habla de su trabajo con los Nule, a quienes les abrió las puertas de la ciudad y la sociedad bogotanas, sino que además sigue muy campante dictando cátedra política en su columna semanal en El Tiempo. ¿Hasta cuándo trabajó con ellos? ¿Hasta cuándo disfrutó de sus favores?

Mmm… No entiendo.

lunes, mayo 16, 2011

...pero Uribe no sabía

Este artículo –del colega Delimiro Moreno– fue publicado en El Diario del Huila y lo reproducimos porque definitivamente es un excelente compendio de lunares uribistas, muy útil para aquellos olvidadizos con amnesia selectiva, que se niegan a aceptar tanta evidencia.
Héctor Arango, nuestro colega de Manizales a quien conocimos en nuestra natal Bello, nos envió esta excelente recopilación de “ignorancias” del ex presidente Uribe, que no nos resistimos a reproducir para deleite de los lectores:

1.Chuzaron a los Magistrados, la oposición, la farándula, los periodistas, la intelectualidad, pero... ¡URIBE NO SABÍA!

2. Asesinaron cobardemente a muchos jóvenes humildes y los presentaron como guerrilleros caídos en combate, pero… ¡URIBE NO SABÍA!

3. Sabas sobornó a Yidis y a Teodolindo y repartió notarías para obtener una fraudulenta reelección, pero... ¡URIBE NO SABÍA!

4. Uribito repartió entre los más ricos el dinero que era para los emprendedores sin recursos, y desvió los fondos para su propia campaña, pero... ¡URIBE NO SABÍA!

5. Luis Carlos Restrepo organizó una FALSA desmovilización de un FALSO frente de las FARC, pero... ¡URIBE NO SABÍA!

6. El olvidable general Plazas Vega tenía la Dirección Nacional de Estupefacientes convertida en un burdel del narcotráfico, pero... ¡URIBE NO SABÍA!

7. Casi toda su bancada del Congreso hizo pactos con los paramilitares para llegar alli, pero... ¡URIBE NO SABÍA!

8. En medio de su pelea con los vecinos, se quebraron centenares de pequeños y medianos exportadores, pero... ¡URIBE NO SABÍA!

9. Sus traviesos hijitos compraban tierras baratas y luego las volvían Zonas Francas, multiplicando por miles de veces su precio en unas semanas, pero... ¡URIBE NO SABÍA!

10. Los Nule  recibieron la mayoría de los contratos de obras públicas en su gobierno, en Bogotá, con la complicidad de los hermanos Moreno, y en los departamentos, con la de los Gobernadores;  se robaron la plata y no hicieron las obras, pero... ¡URIBE NO SABÍA!

Ahora bien, lo que no logro entender, es cómo semejante NOBLE Y HUMILDE HOMBRE, que al parecer no supo nunca nada, estuvo 8 largos, larguísimos, años de presidente de este país, ¡ni como hay una gran cantidad de imbéciles que lloran aún por su ausencia...? Y...  QUEDARON FALTANDO MILES DE “NO SABÍA”. Veamos algunas:

11. Su primo Mario Uribe se reunía con paramilitares para que le dieran votos y le vendieran fincas baratas, pero… ¡Uribe NO SABÍA!                                       

12. Jefes paramilitares como Job, entraron por el sótano de palacio a reunirse con el secretario Bernardo Moreno para planear acciones de desprestigio de la Corte, pero… ¡URIBE NO SABÍA!

13. Su ex secretario de la gobernación de Antioquia, Pedro Juan Moreno, que se convirtió en uno de los mayores críticos del gobierno, murió en un "accidente simulado" y ¡URIBE NO SABÍA!

14. Uribe salió en todos los medios a denunciar al magistrado Iván Velásquez de haber ofrecido a alias Tasmania prebendas para que declarara en contra de él. Después, Tasmania se retractó y dijo que todo fue un montaje impulsado por su abogado, Sergio González, y por Juan Carlos Sierra, ‘El Tuso’, narcoparamilitar extraditado a Estados Unidos, y por Mario Uribe, pero...¡URIBE NO SABÍA!

Hasta aquí, lo de nuestro colega Héctor Arango.

Y de nuestra cosecha:

Sus subalternos del ministerio llamado irónicamente de la Protección Social, en alianza con las EPS, pudieron haberse robado 4 millones de millones de pesos de los FONDOS de salud  de todos los colombianos. Pero, claro,  ¡URIBE NO  SABIA! Ni tampoco los “uribeños”, y por eso van a votar por Cielo González , con aval o sin él, para la Gobernación, y por Pedro  Suárez para la Alcaldía.

miércoles, mayo 11, 2011

Rabo de paja con gasolina

Hace unos meses, cuando se empezaron a conocer los primeros indicios que involucraban a Iván Moreno Rojas con el carrusel de la contratación, Jorge Robledo, el destacado líder del Polo Democrático Alternativo, salió a pregonar que se trataba de una persecución política contra su partido, urdida por los reaccionarios de este país. A renglón seguido, le dio al senador Moreno el beneficio de la duda, aduciendo que su colectividad se atenía a los fallos de la justicia y pedía la presunción de inocencia para el hoy arrestado senador. Parecía increíble que fuera el mismo Robledo que siempre (y con razón) les exigía responsabilidad política a los funcionarios del anterior gobierno por excesos o fallas en el cumplimiento de su deber.

Adicionalmente, decía Robledo en Hora 20 que la corrupción no se la había inventado el PDA, que era un problema que venía de atrás y que en los demás partidos también había gente cuestionada. Sorprendentes argumentos, no sólo por inocuos, sino por provenir de un congresista tan respetado, que nos ha acostumbrado a sostener debates con tanta altura y tan bien sustentados.

Ahí empezó la debacle que ahora derrite al Polo, desleído en una falta de sensatez que le impidió aceptar (y rectificar) oportunamente los errores en que estaban incurriendo sus más influyentes figuras. Esa misma incoherencia fue la que los llevó la semana pasada a dejar colgado de la brocha a Samuel Moreno, cuando más necesitaba el respaldo de su partido, tras la truculenta suspensión decretada por el Procurador Alejandro Ordóñez.

Por otra parte, con la defenestración del alcalde Moreno, dirigentes, militantes y simpatizantes del Partido de la U se frotan las manos y señalan la corrupción y el desgobierno que tienen a Bogotá sumida en el caos, olvidando que cada día se conoce un nuevo caso de saqueos y desvíos de fondos públicos, y de favorecimientos y tráfico de influencias urdidos en los 8 años de la presidencia de Álvaro Uribe. Al parecer, ninguna entidad pública del período 2002-2010 resiste la menor auditoría. Por donde uno mire hay un nuevo escándalo y aunque la corrupción lo invadió todo y se convirtió en un nuevo estilo de vida, al ex mandatario nadie le exige responsabilidad política por sus omisiones. Y si a eso le sumamos las ejecuciones de jóvenes indefensos a manos del Ejército, los asesinatos selectivos, los escándalos del DAS, el carrusel de las EPS, las desmovilizaciones teatrales o la diplomacia espuria, el legado de Uribe queda prácticamente reducido a escombros.

Sacar a los Moreno de la vida pública quizás sea una acción justa y necesaria para sanear un poco la política de este país, pero, primero, no hay que hacerlo a sombrerazos, y, segundo, quienes tienen rabo de paja empapado en gasolina no deberían arrimarse tanto a la candela.

martes, mayo 10, 2011

La otra cara de Soraya


El día que empezaba la grabación del que sería su último disco –El otro lado de mí–, tuve la fortuna de acompañar a Soraya en un estudio musical en Miami. Luego la vi actuar en Macondo, en Miami Beach, y también en el Pawn Shop, en Miami. Siempre me hipnotizaba con su voz y la letra de sus canciones. Una vez, sostuvimos un diálogo muy relajado en un restaurante libanés, en esta ciudad. El resultado de esa conversación fue esta entrevista, una de las últimas que concedió y que fue publicada en El Espectador, en 2005. Cuando conmemoramos el quinto aniversario de su muerte prematura, comparto con ustedes las palabras de esta inolvidable artista y maravillosa mujer.   


Soraya, en la grabación de su último disco en Miami, en septiembre de 2004.
—Foto: Vladdo.

La tímida Soraya no sólo es una de las más importantes cantantes colombianas, pese a haber nacido en New Jersey, Estados Unidos. Graduada en literatura inglesa, e hija de inmigrantes latinos que trabajaron a brazo partido para sacarla adelante, ha sido una luchadora que en 2000, en la plenitud de su carrera, fue víctima de cáncer de seno, enfermedad que le había arrebatado la vida a su madre y a una de sus tías.  Luego de tres años de tratamiento y una mastectomía bilateral volvió a grabar y el año pasado obtuvo un Grammy Latino, venciendo a figuras como Joan Manuel Serrat y León Giecco.

Su nuevo disco, El otro lado de mí, publicado por EMI, incluye una canción inspirada en María Amparo Amaya, la poeta y lustrabotas bogotana, a quien conoció hace poco menos de un año, gracias a una nota de Gonzalo Guillén publicada en El Nuevo Herald. Esta semana lanza oficialmente el CD y a mediados de abril se presentará en Bogotá.
Vladdo la entrevistó en Miami.

Si tuviera que resumir en una frase lo realmente novedoso de este disco, ¿qué sería?
—La capacidad de escribir una canción como Alma de la calle. Antes tenía la sensibilidad, pero no tenía las herramientas para componer una cación así. Claro que conocer una persona como María Amparo (la lustrabotas) ayuda muchísimo.

Usted ha seguido en contacto con María Amparo y ella sigue igual de tranquila, ¿no?
—Sí. Y lo más lindo es que ella dice que ahora sí escucha música. Eso no lo hacía antes porque no le traía nada de alegría. La última vez que estuve en Colombia, decía: “Con esta experiencia ahora sí estoy lista para escuchar música”. Si ya no logro nada más, el haber conseguido eso es suficiente.

El título de este disco es El otro lado de mí. ¿Cuál es ese otro lado de Soraya?
—Hay muchos lados, pero en este caso es mi lado más rockero; el que me sale cuando estoy en los conciertos y que nunca había usado en mis grabaciones. En el estudio siempre me había puesto guantes de seda para grabar mis canciones, para grabar mi voz. Esta vez grabé con más agresividad, con más seguridad. Con esa misma energía que tengo cuando estoy en el escenario, menos baladista, menos melancólica… Cuando empecé a tocar en mi guitarra la canción El otro lado de mí, les dije a mis músicos que esa pieza tenía que funcionar con una base en cumbia, pero no servía si era una cumbia pura. Ni tampoco si era rock-pop pura. Tenía que ser una fusión, en la que me tocaba modificar tanto la cumbia como el rock-pop. Y entre todos trabajamos como tirando colores en un lienzo. Y al final salió muy bien.

Su disco anterior (Soraya) era una reafirmación de que seguía viva, de que regresaba después de haber superado la etapa más crítica de su tratamiento contra el cáncer; fue como un paréntesis. Sin embargo en El otro lado de mí regresa la artista pero aún queda algo de nostalgia, de corazón arrugadito, en algunas de las canciones…
—Si se escucha la música se percibe un sentimiento; si se leen las letras únicamente, hay un feeling completamete diferente. Me gusta ese conflicto. Yo creo que, de todas maneras, cuando me siento a componer es mucho más fácil escribir canciones melancólicas, de despecho, de desamor, porque es una materia más interesante para componer, para hacer una propuesta que ojalá pueda servir como una banda sonora para la vida de los que la escuchen. En el website (www.soraya.com) y en los viajes la gente me cuenta que se ha casado con mis canciones, se ha separado con mis canciones, han tenido reconciliaciones con mis canciones. Siempre son momentos intensos.

¿Hasta qué punto estas canciones reflejan vivencias personales?
—Tienen un poco de eso. Pero si alguien me cuenta algo de su vida que me inspire, no puedo sentarme a componer una canción sin ponerme en la situación de esa persona. Sin embargo no creo que alguien tenga una vida que pueda alimentar todas esas noches que uno se tiene que sentar a componer, y que sea universal a la vez.

Usted es muy celosa de su vida personal, pero ¿cómo está  su corazoncito?
—Corazonsote. Está bien, está creciendo todavía y ojalá siempre siga creciendo. No me voy a casar mañana, no está en ese punto, pero está bien…

¿Quiere decir que hay algo por ahí? ¿Que está acompañado su corazón?
—No constantemenete, pero cuando quiero la compañía, sí. Estoy en un momento muy chévere, estoy disfrutando, pero soy consciente de que sigo en una evolución y lo manejo todo con mucho cuidado.

Soraya con Vladdo, en su estudio en Miami, en septiembre de 2004.
Comparado con los trabajos previos a su enfermedad, ¿cómo fue el proceso de componer estas nuevas canciones?
—Creo que como compositora he mejorado un montón, melódicamente, en mis letras, y eso ha cambiado mi proceso de composición. Me sentí más suelta a la hora de componer.

En la primera canción del nuevo disco, habla de la Soraya que quiere ser. ¿Cuál es esa Soraya?
Uno nunca puede ser la misma persona 24 horas al día, hay que asumir el rol de cada momento. Hay momentos en que uno quiere tener más libertad, así sea por unas horas.

¿Cuál es la Soraya que menos le gusta?
La que me gusta es la Soraya que no se toma en serio, la que le fascina caminar descalza en su casa, ensuciarse en el jardín, la que en cualquier momento se sienta en el piso con su guitarra y en una hoja escribe el borrador de una canción. Y la que me frustra es la que es muy perfeccionista.

¿No es contradictorio considerar como un defecto la búsqueda de la perfección?
—Pero es que a veces me exijo demasiado, lo cual es bueno y es malo.

De lo que se hace musicalmente en Colombia hoy, ¿qué es lo que más te gusta?
—Que los autores no se olviden de la música colombiana en sus arreglos, que no se olviden de los ingredientes de la tierra. También me gusta que hablen de la temática actual de Colombia, más allá de lo político.

¿Y qué no le gusta?
—No me gusta que por buscar el éxito comercial, haya que repetir o copiar algo que ya existe, en vez de abrazar algo propio o hacer una búsqueda inicial, sobre todo en la gente que está empezando. Pero eso no ocurre sólo en Colombia, también pasa acá en Miami. Es lo que más me molesta de la industria: que en vez de aprovechar las diferencias, siempre buscan repetir algo que en el pasado tuvo éxito.

¿Dónde se siente más a gusto?
—En Miami. Acá está mi hogar, he echado raíces y me siento muy bien; este es mi lugar. Claro que cuando voy a Cali (de donde es su familia), después de una hora ya me siento en casa.

Cuando  le preguntan de dónde es, ¿qué responde?
—Digo que nací en Estados Unidos, pero de padres colombianos. Y cuando me presentan como “la cantautora colombiana”, me siento orgullosa, porque si puedo ayudar a dejar el nombre de Colombia en alto, me parece chévere. Mi pasaporte es azul, pero mi sangre corre en amarillo, azul y rojo. Aprecio que todos mis valores, mi tenacidad, ese instinto básico de luchar, vengan de mis padres.

¿Se siente extraña en Colombia?
—Hasta el año pasado me sentía así. Pero el año pasado algo dentro de mí cambió, y me atreví a abrir cierta parte de mí, a ver si me aceptaban y me aceptaron. Derrumbé muchos de los muros que había levantado debido a mi timidez. Necesitaba hacerlo no sólo como parte de mi proceso creativo, sino de mi evolución como persona. Necesitaba definir hacia dónde iba y recuperar mis raíces.

Soraya en su última aparición pública en el Pawn Shop, de Miami, en 2005.
—Foto: Vladdo

Pasando a ese otro aspecto de la vida, el de su activismo en la lucha contra el cáncer, ¿qué le dice a una mujer a la que le acaben de diagnosticar la enfermedad?
—Que lo tome con calma y con paciencia, que se informe. Este año ya apareció una nueva droga y en cinco años ha cambiado la forma de combatir el cáncer de seno. Hay que conocer al enemigo, conocer sus debilidades y enfocar todas las energías en esa lucha. Y toca tener paciencia, y pedirles paciencia a la familia y a los amigos, porque es una batalla a largo plazo.

¿Qué sintió cuando le diagnosticaron a usted cáncer de seno?
Nada. Fue un golpe tan fuerte, tanto el dolor emocional, que no sentí nada. Han pasado cinco años y no sé cómo describir ese momento. Piensas en nada y piensas en todo a la vez. Luego, empecé a buscar ayuda, a buscar apoyo.

Cuando se ve acá, viva, trabajando, y mira hacia atrás, ¿qué piensa?
—Me digo: “Impresionante lo que has hecho, mujer”. Es importante para el crecimiento y la autoestima darse cuenta de que pese a lo duro que ha sido este camino, estoy bien, un poco golpeada, pero bien. Creo que de vez en cuando, con una enfermedad o sin ella, hay que parar y pensar: ¿ando bien o ando mal? Y hacerlo antes de enfrentarse a situaciones extremas.

lunes, mayo 09, 2011

Gánese un test drive del modelo 2012
de la Clase C, de Mercedes–Benz

(Prototipo imaginario de Vladdo)

¿Quiere manejar el nuevo modelo del Clase C, de Mercedes–Benz? Esta semana, cinco lectores podrán ganar un cupo para una prueba de manejo (test drive) del modelo 2012 de la Clase C, de Mercedes Benz.

La prueba se hará el lunes 16 de mayo, en Bogotá, y el ganador debe estar en la ciudad o debe llegar a la misma por sus propios medios.


Todo lo que toca hacer es seguir en Twitter la cuenta @Vladdo y responder una pregunta sorpresa, a cualquier hora, referente a la información contenida en la web: http://www.generacionclasec.com/


Habrá un ganador por día, hasta el viernes 13 de mayo, fecha del lanzamiento en Colombia del nuevo modelo. En la respuesta se debe incluir la palabra #ClaseC2012.


¡Buena suerte!

jueves, mayo 05, 2011

Sanciones y reacciones

La suspensión de Samuel Moreno Rojas de la Alcaldía de Bogotá desencadenó una serie de reacciones que no dejó bien parada a ninguna de las partes involucradas.

Para empezar, la medida plantea varias inquietudes que podrían perjudicar a la Procuraduría General de la Nación. Al conocerse la drástica sanción, muchos incautos creímos que estaba relacionada con el carrusel de la contratación, que ya tiene empapelados o detenidos a cerca de una docena de funcionarios del Distrito y a dos ex congresistas, y podría también afectar a algún ex ministro. Sin embargo, en el fallo del doctor Alejandro Ordóñez no aparece por ninguna parte la palabra corrupción, ni se relaciona de ninguna manera su caso con el del destituido senador Iván Moreno Rojas. Todo quedó reducido a unos asuntos administrativos, en los cuales, el Alcalde Mayor no tiene responsabilidad directa. Además, si la tuviera, una suspensión de noventa días, en el mejor de los casos, suena desproporcionada, o por lo menos exagerada.

Desde ahora todos los funcionarios deben estar con los pelos de punta, pues prácticamente no debe haber ninguno en el territorio nacional que no esté atrasado en el cumplimiento de sus obligaciones. Bajo esta misma jurisprudencia, el ex presidente Uribe y varios de sus ministros debieron ser suspendidos o destituidos por la omisión en la adecuación de la infraestructura del país. ¿Quién responde por el atraso en la doble calzada a Girardot? ¿O por el túnel de la Línea? ¿O por el acueducto en Quibdó? ¿No debería también ser sancionado el presidente Juan Manuel Santos, por no arreglar los daños que ha dejado el invierno desde hace seis meses?

Además de lo anterior, es inexplicable que el Procurador, que hace varias semanas cuestionó a Samuel Moreno por las acusaciones de los Nule, lo haya suspendido por algo que no tenía ninguna relación con dicha diligencia. Si el alcalde Moreno gana la tutela anunciada, cosa que no es descartable, la credibilidad de Ordóñez sufriría un serio revés.

Pero si la actuación de la Procuraduría deja un sinsabor, la de Moreno no se queda atrás. Su terquedad en aferrarse al poder, en medio de una total ingobernabilidad, produce un impacto negativo en una ciudad llena de problemas, que necesita un mandatario que pueda trabajar sin ataduras, aglutinando todas las fuerzas políticas y cívicas; cosa que en este caso es imposible.

Por último, la actuación del Polo Democrático Alternativo es vergonzosa, pues cuando Moreno fue acusado de corrupción le brindaron todo su apoyo; y ahora, cuando lo suspenden por supuestas faltas administrativas, deciden pedirle que renuncie a su cargo. Es evidente que esta petición es una maniobra desesperada, inducida por la presión pública y política, pero que carece de coherencia y que no le va a servir para levantar cabeza con miras a las elecciones de octubre.

lunes, mayo 02, 2011

Dónde cayó Bin Laden

Según varios medios de Estados Unidos, Osama Bin Laden se escondía en una zona urbana, en una casa que era ocho veces más grande que el promedio de las del vecindario, pero sin acceso a Internet ni líneas telefónicas. Curiosamente, el escondite (B) quedaba muy próximo a una academia militar (A) de Pakistán.

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domingo, mayo 01, 2011

Los falsos positivos editoriales
Las verdades de Plinio

Cada vez se hace más evidente la farsa de la entrega del tristemente célebre frente ‘Cacique Gaitana’ de las Farc, realizada en marzo de 2006 y presentada por el gobierno como otro gran golpe a las Farc.

Aunque desde el comienzo algunos escépticos empezamos a sospechar, desde el gobierno se insistía en la veracidad de la entrega, aunque faltaban muchas explicaciones. Uno de los cabos sueltos estaba relacionado con una avioneta que supuestamente entregaban estos guerrilleros, y que estaba localizada en la Costa Atlántica, pese a que la entrega de ellos se produjo en el departamento del Tolima. Unos días después de la publicitada entrega se descubrió que la nave nunca perteneció a las Farc y que había sido decomisada mucho tiempo antes por la Dian.

A comienzos de este año la confesión de un guerrillero removió el tema nuevamente y los áulicos del uribismo salieron a desmentir dicho testimonio, aduciendo que se trataba de una estrategia para desprestigiar al ex presidente Uribe y al entonces Comisionado de Paz, Luis Carlos Restrepo.

En su columna del 1º marzo pasado, Plinio Apuleyo Mendoza –cuasi ex periodista y ex embajador de Uribe (y de Samper)– hizo su propio aporte, contó que había hecho una gran investigación y publicaba las conclusiones de la misma, en una hilarante columna titulada: La verdad detrás del ‘show’.

En ese artículo Mendoza pretende cerrar la discusión acerca de la desmovilización del ‘Cacique Gaitana’ e intenta poner en ridículo a quienes nunca nos comimos el cuento.

Hoy, nuevamente, el tema volvió al primer plano, gracias a un artículo publicado en El Tiempo –periódico del cual Mendoza es columnista– y en el cual el guerrillero a cargo de la teatral  desmovilización acepta que, en efecto, hubo maniobras turbias con fines electorales e intereses políticos.

Esta nota publicada hoy, 1 de mayo, me obligó a escarbar en Internet para recuperar la nota de Mendoza con la cual demuestra que sus virtudes de sabueso periodístico están bastante mermadas y que al parecer huele por las orejas, pues no de otra forma se entiende que, después de tantas evidencias, él mismo avalara la versión entregada por Biófilo, que se contradice bastante con la que divulga hoy El Tiempo.

Reproduzco aquí algunos párrafos de una y otra nota, para comparar las versiones. Las frases en negro corresponden a los apartes de la columna de Mendoza, y los textos en rojo, a las revelaciones hechas hoy por el citado periódico.

Muchos colombianos quedamos en vilo cuando leímos en la prensa que la estruendosa desmovilización del contingente de las Farc llamado 'Cacica Gaitana', hace hoy cinco años, había sido una farsa. Uniformes nuevos, armas de utilería teatral, un comandante de boina roja y cola de caballo al frente de hombres sacados nadie sabe de dónde y presentados como guerrilleros: tal es el cuadro que nos ha sido pintado.
La denuncia, hecha por un ex guerrillero llamado José Alfredo Pacheco y por otro recluso, busca poner en la mira de la Fiscalía al entonces comisionado de paz, Luis Carlos Restrepo, a un general y a un coronel. Y, de pronto, al propio Uribe.
“Había un afán de hacer una acción mediática que influyera en el electorado y en la moral de las Farc”, aseguró el ex guerrillero sobre esa desmovilización, que fue coordinada por autoridades militares y respaldada por la Oficina del Alto Comisionado. 
¿Será cierto? Como existe hoy en el país un rentable comercio de testigos, tengo una desconfianza visceral por los que aparecen años después del suceso que denuncian. Así que resolví hacer mi propia indagación. 
[...]  
Felipe me contó cómo, al frente de 52 compañeros, eludiendo la amenaza de las Farc, se había desplazado desde el cañón de Las Hermosas buscando garantías para su entrega. Luego de recibir a petición suya la visita del coronel Castellanos y de dos enfermeras, y de hablar por teléfono con el Comisionado de Paz, decidió entrar a La Tebaida.
‘Biófilo’ afirma que fue engañado por 'Olivo Saldaña', y que el ex comisionado de Paz Luis Carlos Restrepo y el coronel del Ejército Hugo Castellanos –quien coordinó la entrega– avalaron “algo que era turbio”. 
“La mía y la de mis 52 compañeros fue una limpia desmovilización –me dijo–. No hubo farsa alguna. Las armas eran reales.
Ante un fiscal de Justicia y Paz, 'Biófilo', que siempre había sostenido lo contrario, admitió por primera vez que al lado de varios que sí eran guerrilleros se desmovilizaron al menos 33 personas que nada tenían que ver con las Farc, entre ellos delincuentes comunes de Bogotá y Pereira.
[...] 
Gracias a una casa que dos días antes nos brindó el ejército, pudimos lavar nuestros uniformes.
Los uniformes –dice la versión conocida por EL TIEMPO– los trajo Álvaro Agudelo y los restregaron contra piedras para que se viera el desgaste.  
Ahora bien, puedo responder por mis compañeros y no por los 10 hombres –supuestas Milicias Bolivarianas– que aquel día hizo llegar Olivo Saldaña con su hermana”.
Según el guerrillero, se pagaron entre 800 mil y un millón y medio de pesos para juntar gente. Y a él particularmente le habrían ofrecido sacarlo del país. Los últimos ‘colados’ llegaron al sitio (La Tebaida, Quindío) con Rocío, hermana de ‘Saldaña’, y –dice Biófilo– “eran los que estaban más perdidos en todo”. Allí llegaron varios menores de edad reclutados en Bogotá.
Todo esto se lo contó Felipe, durante seis horas, a una redactora de Semana. Pero el editor de la revista no tomó en cuenta lo referido por él. Prevaleció la primicia mediática, el vistoso show del falso contingente guerrillero. No hay duda: la desinformación disfrazada de información es otro problema nacional.

Por lo visto, en su afán de defender a Uribe y su estrategia de seguridad democrática, tejida con engaños, muchos escogen qué creer –así los hechos demuestren lo contrario– para después reescribir la historia a punta de medias verdades y manipulaciones, arte en el cual Plinio Apuleyo Mendoza se ha consagrado con laureles.