sábado, abril 30, 2011

¡Nunca más! Palabras de Sabato

“En nombre de la seguridad nacional, miles y miles de seres humanos, generalmente jóvenes –y hasta adolescentes– pasaron a integrar una categoría tétrica y hasta fantasmal: la de los desparecidos...”
Con estas palabras comenzaba el discurso del maestro Ernesto Sabato
el 20 de septiembre de 1984, día de la entrega del informe de
la Comisión de la Verdad, al presidente argentino, Raúl Alfonsín.

“No estamos movidos por el resentimiento ni por espíritu de venganza; sólo pedimosla verdad y la justicia [...] Únicamente así podremos estar seguros de que ¡nunca más! en nuestra patria se repetirán hechos que nos han hecho trágicamente famosos en el mundo civilizado”.
Dijo más adelante. 

viernes, abril 29, 2011

Firma de libros de Aleida en la Feria

En las siguientes fechas estaré firmando libros de Aleida, en el stand de Villegas Editores, en la Feria del Libro:
Sábado 07 de mayo de 2011
6:00 p.m. – 8:00 p.m.

 Domingo 08 de mayo de 2011
 6:00 p.m. – 8:00 p.m.

 Sábado 14 de mayo de 2011
 6:00 p.m. – 8:00 p.m.

 Domingo 15 de mayo de 2011
 4:00 p.m. – 6:00 p.m.

jueves, abril 28, 2011

Qué Real, ni qué Real; ¡Madrid!

En los titulares de la prensa española no aparece por ninguna parte el ‘Real’, para referirse al equipito de José Mourinho, que cayó en su propio estadio 0–2 contra la gran escuadra blaugrana, dirigida por Pep Guardiola.

miércoles, abril 27, 2011

Julio Daniel no volvió

El pasado 24 de abril se cumplieron 20 años del asesinato de Julio Daniel Chaparro, poeta convertido en periodista, que cayó víctima de la demencia asesina de este país, en compañía del fotógrafo Jorge Enrique Torres; ambos reporteros de El Espectador.

Conocí a Julio Daniel varios años antes, en una de esas tertulias a las que yo asistía en el barrio La Candelaria de Bogotá, donde también era habitual ver a otros poetas, como Fernando Linero, Evelio José Rosero, Raúl Gómez Jattin, Jorge Mario Echeverri, Gustavo Adolfo Garcés, etcétera, encuentros que con frecuencia se hacían en casa del director de la revista Ulrika, Rafael del Castillo (hermano de mi amigo Gustavo y también de Fernando, cantante del grupo bogotano de rock 1280 Almas).

La zozobra que nos produjo la muerte de Julio Daniel dio paso luego a un hondo dolor que se hace más desgarrador al ver que ese crimen sigue impune. Y lo más triste es saber que los de Julio Daniel y Jorge son apenas dos nombres más en la infinita lista de colombianos arrastrados por ese torrente de sangre que se ha llevado a muchos de nuestros mejores hombres.

En vísperas del último viaje de Julio Daniel nos vimos en la sede de El Espectador, en la avenida 68 (sí, allá donde ahora queda un concesionario automotriz). Entonces yo era ilustrador de la sección Semana Económica y los viernes siempre me tocaba ir al periódico a dejar unos dibujos y a hacer otros que me encargara el editor del cuadernillo, José Triana, antes del cierre. Julio Daniel me saludó con el acostumbrado mote que me tenía (Vladdinho) y conversamos un rato en compañía de otros colegas de la redacción. Nada trascendental. Se despidió con su ánimo habitual y se perdió entre los cubículos color beige con su andar de bacán. Por supuesto no se nos pasó por la cabeza la idea de que sería la última vez que lo veíamos.

Julio Daniel, apenas un año mayor que yo, era un gocetas que había encontrado en el periodismo la mejor forma de combinar su sensibilidad literaria con la preocupación por las tribulaciones de este país. Estaba haciendo una serie de crónicas titulada “Lo que la violencia se llevó”, en las que recogía testimonios y vivencias de numerosos sitios apartados de Colombia que sufrían ese flagelo. Después de recorrer distintos rincones localizados en zonas rojas de orden público, emprendió junto a Jorge Enrique el periplo fatal a Segovia, Antioquia, de donde jamás regresó.

Me resulta imposible olvidar aquel último encuentro con Julio Daniel, porque adquirí con él una deuda que no alcancé a saldar. Esa tarde le dije que me dejara ver una caricatura que yo le había hecho en una rumba y que él cargaba doblada en su billetera. “Ya está muy vieja”, le dije. “Cuando vuelva, se la actualizo”. Y me quedé esperándolo.

jueves, abril 14, 2011

¿Dónde está el policía?

Creo que el Director de la Policía Nacional se excedió en la entrevista con Yamid Amat, publicada el domingo pasado en El Tiempo. No pretendo criticar el derecho del General Óscar Naranjo a opinar sobre la realidad del país, pero entrar a calificar la gestión de algunos funcionarios (para bien o para mal) va mucho más allá de sus atribuciones. Y más lamentable que sus opiniones sobre los alcaldes de Bogotá y Cali es el hecho de que con ellas tratara de justificar, en vez de solucionar, las quejas de seguridad de una ciudadanía agobiada por la delincuencia. Según él, las estadísticas de seguridad en la capital del país han mejorado notoriamente, pero “los problemas de la ciudad terminaron convertidos en sensación de inseguridad. El mal transporte, la congestión de TransMilenio, la falta de movilidad, las vías inconclusas, el tema de corrupción. Todo eso a la gente le produce miedo”.

En este sentido el General Naranjo (a quien conozco, aprecio y respeto) debería reconocer que el problema de seguridad que tenemos en Bogotá va mucho más allá de una simple sensación. Cuando a un ciudadano indefenso le arrebatan el celular en la calle, lo chalequean en TransMilenio, lo hacen víctima del fleteo o lo asaltan en su propia casa, eso no es sólo una sensación de inseguridad sino una dolorosa realidad. Cuando un grupo de delincuentes con armas de largo calibre asalta un colegio o roba un banco o cuando asesinan incluso policías en vehículos de transporte público, no podemos seguir hablando de sensaciones o percepciones sino de tragedias.

Es evidente que el alcalde de Bogotá ha cometido numerosos errores, pero no se puede simplificar un problema de tales dimensiones, como la inseguridad de la ciudad, reduciéndolo a un problema de semántica, como decía algún ex presidente en líos.

En otro increíble aparte de la entrevista, al referirse a los múltiples delitos que se denuncian en la capital del país, decía el entrevistado que “gracias al despliegue sin precedentes de los medios, que tienen hasta helicópteros patrullando ciudades (…) esos hechos hoy son más visibles”. Sin desconocer la heroica labor de los hombres bajo su mando, tengo que decirle al General Naranjo, con inmensa consideración, pero con igual franqueza, que esa es una forma muy extraña de presentar la realidad. Quienes vivimos en las ciudades de este país podemos dar testimonio de los múltiples delitos de los cuales somos víctimas cotidianamente. La inseguridad urbana está disparada.

Quizás las fallas no son únicamente de la Policía Nacional y en ellas también tienen responsabilidad muchos mandatarios locales, pero aún así creo que esos asuntos no se deberían ventilar en los medios y que la Fuerza Pública debe asumir la parte de la responsabilidad que le corresponde, como primer paso para empezar a resolver el problema.

martes, abril 12, 2011

Comunicado de la Comisión Colombiana de Juristas

Hostigamientos contra Hildebrando Vélez, líder de la búsqueda de la ambientalista caleña desaparecida Sandra Viviana Cuéllar Gallego 

La Comisión Colombiana de Juristas rechaza los hostigamientos y amenazas contra Hildebrando Vélez, quien ha liderado la búsqueda de Sandra Viviana Cuéllar Gallego, una joven ambientalista que fue desaparecida forzadamente, el 18 de febrero de 2011, cuando se dirigía desde la ciudad de Cali hacia Palmira.

El 9 de abril de 2011 a las siete de la noche, Hildebrando Vélez regresó a su casa en la ciudad de Cali y se percató que dos computadores portátiles, un disco externo, una memoria USB y un teléfono celular le habían sido sustraídos. Las cerraduras no habían sido forzadas, tan solo fueron hurtados estos equipos, que contenían datos acerca del caso de Sandra Viviana, y no fueron tomados objetos de valor ni dinero. Es importante destacar que la dirección de la casa de Hildebrando había sido registrada como el domicilio de la organización “Sobreviviendo”, que era presidida por Sandra Viviana. Estos hechos fueron puestos en conocimiento del Gaula y de la Fiscalía General de la Nación.

Esta injerencia arbitraria en el domicilio de Hildebrando se encuentra precedida de una serie de mensajes intimidantes recibidos durante el transcurso de la semana pasada a su teléfono celular. El último de estos mensajes llegó el pasado viernes 8 de abril y en él se señala que “(…) todas las personas malas… Satanás y su ejército… muy pronto y en breve serán destruidos y aniquilados para siempre, y nunca jamás volverán a la existencia (…)”. Estos hechos también fueron denunciados ante el Gaula, pero aun no se ha tomado ninguna medida para investigarlos.

Antecedentes
El 17 de febrero del año en curso fue desaparecida Sandra Viviana Cuéllar Gallego, cuando se dirigía desde Cali hacia la ciudad de Palmira a dictar una clase en la Universidad Nacional de Palmira. Ella tiene 26 años de edad y es una ambientalista que trabajó durante dos años con la organización “CENSAT Agua viva”, en la cual lideró diferentes procesos sociales en la defensa del medio ambiente. También encabezó en el departamento del Valle la campaña del referendo por el agua. Antes de su desaparición dirigía la organización “Sobreviviendo”, y estaba preparando un proceso con indígenas yanaconas para la defensa del río Cauca y diferentes acciones para la conservación de una reserva natural cercana al municipio de Yumbo (Valle).

Desde la desaparición de Sandra Viviana sus familiares y amigos han adelantado múltiples gestiones para buscarla ante diferentes autoridades estatales nacionales y regionales. Aproximadamente quince días después de su desaparición se activó el mecanismo de búsqueda urgente, el cual es el procedimiento previsto en la legislación colombiana para buscar a las personas desaparecidas. Sin embargo, hasta el momento no ha sido posible establecer su paradero.

La Comisión Colombiana de Juristas insta a las autoridades competentes para que adopten todas las medidas necesarias con el fin de establecer el paradero de Sandra Viviana Cuéllar, proteger la vida e integridad personal de Hildebrando Vélez, e investigar, juzgar y sancionar a los responsables de estos hechos.

Bogotá, 12 de abril de 2011

lunes, abril 11, 2011

10 things to learn from Japan
10 cosas para aprender de Japón

1. THE CALM – La Calma
Not a single visual of chest-beating or wild grief. Sorrow itself has been elevated.
Ni un solo golpe de pecho ni una muestra de aflicción

2. THE DIGNITY – La dignidad
Disciplined queues for water and groceries. Not a rough word or a crude gesture. 
Disciplinados para hacer colas por agua y alimentos. Ni una palabra brusca ni un gesto Tosco

3. THE ABILITY – La capacidad
The incredible architects, for instance. Buildings swayed but didn’t fall.
Los increíbles arquitectos, por ejemplo. Los edificios se balancearon, pero no se cayeron

4. THE GRACE – La gracia
People bought only what they needed for the present, so everybody could get something.
La Gente compró sólo lo que ellos necesitaban en el momento, para que todo el mundo  pudiera conseguir algo

5. THE ORDER – El Orden
No looting in shops. No honking and no overtaking on the roads. Just understanding.
Ningún saqueo en tiendas. Ningún bocinazo y ningún adelantamiento en los caminos. Sólo  entendimiento

6. THE SACRIFICE – El sacrificio
Fifty workers stayed back to pump sea water in the N-reactors. How will they ever be repaid?
Cincuenta trabajadores se quedaron para bombear agua del  mar en los reactores nucleares. ¿Cómo serán recompensados ellos?

7. THE TENDERNESS – La Ternura
Restaurants cut prices. An unguarded ATM is left alone. The strong cared for   the weak.
Los Restaurantes bajaron los  precios. Un ATM (cajero) indefenso es dejado en paz (no se lo roban). El fuerte se preocupa por el débil

8. THE TRAINING – La formacion
The old and the children, everyone knew exactly what to do. And they did just that.
El viejo y los niños, cada uno sabía exactamente que hacer. Y ellos hicieron sólo esto.

9. THE MEDIA – Los Medios de comunicación
They showed magnificent restraint in the bulletins. No silly reporters. Only calm reportage.
Ellos mostraron una gran moderación  en los boletines. Ningún  periodista haciendo preguntas bobas. Solo reportajes calmados

10. THE CONSCIENCE – La Conciencia
When the power went off in a store, people put things back on the shelves and left quietly!
Cuando la luz se fue, la gente en las tiendas devolvió las cosas a los mostradores y salieron de manera calmada

El mundo al minuto

Los número uno de Internet en América Latina


  • Crecimiento de usuarios: Colombia
  • Más horas en la red: Argentina
  • En redes sociales: Chile
  • En Facebook: Chile
  • En Twitter: Brasil
  • Uso de mensajería instantánea: Perú
  • Visitas a bancos: Venezuela
  • Visitas a sitios de entretenimiento: Perú
  • Consumo de videos: México
  • Más búsquedas por usuario: Colombia
Fuente: comScore (citado por BBC Mundo)

viernes, abril 08, 2011

Sí, soy adicto, ¿y qué?

Este texto fue escrito y publicado en Portafolio hace exactamente cinco años (abril de 2006). Desde entonces muchas cosas han cambiado, pero la idea central –la dependencia de Internet– sigue vigente. Y eso que en esa época no estábamos metidos en Twitter ni en Facebook.
Hoy por hoy, Internet es un servicio de primera necesidad, en especial para los mortales que viajan con frecuencia, entre los cuales me incluyo. Cuando busco un hotel, antes de cualquier otra cosa lo primero que pregunto es si tiene servicio de Internet de banda ancha; pues hace mucho tiempo se me olvidó lo que es conectarse a la web utilizando un teléfono (excepto hace dos años en Punta Iguana, cuando me tuve que conectar utilizando mi celular y casi me arruino).

A mí no me preocupa si hay habitaciones para fumadores y no fumadores, ni me va ni me viene que me me cuenten que las habitaciones “son tipo suite”; no me seduce que me digan que el hotel tiene gimnasio con equipos de última tecnología; me importa un pito que tenga piscina climatizada; no me llama la atención que me informen que el servicio de sauna es gratis; me tiene sin cuidado que me recojan y me dejen en el aeropuerto. Nada de eso. Para mí esos son detalles secundarios frente a la posibilidad inaplazable de llegar al cuarto y entrar de una a Internet.

A mí no me interesa que el botones me diga dónde está la plancha con su respectiva mesa; y que no se ponga a explicarme cómo se usa la caja de seguridad que hay incrustada en el clóset; ni que me haga una demostración de cómo se maneja la televisión o se controlan las luces del cuarto; ni que me cuente cómo funciona el minibar automatizado. Yo lo único que quiero saber es dónde está el puerto Ethernet, al cual puedo conectar mi computador para acceder a la red. Y ya. Lo demás no me interesa.

¿Para qué diablos quiero yo una habitación con vista a toda la ciudad, si por la ventana de mi portátil tengo vista a todo el mundo? ¿Qué interés puede despertar en mí que me digan que las llamadas locales desde la habitación no tienen costo extra, si con un programita sencillo y gratuito como Skype puedo hablar con cualquier persona en el mundo, sin pagar un centavo? ¿Para qué me sirve que el Business Center esté funcionando las 24 horas del día, si desde mi laptop puedo trabajar mucho más cómodamente, con todos mis archivos a las mano y sin salir del cuarto?

Sobra decir que todas estas cosas son posibles gracias a la banda ancha. Y si es por medio de una conexión física mejor, porque a pesar de los progresos de las redes inalámbricas éstas todavía no dan la misma velocidad ni ofrecen la estabilidad de una red tradicional. [Bueno, tratándose de algo que conocemos hace tan pocos años lo de ‘tradicional’ es un decir].