martes, marzo 29, 2011

El nuevo diseño de Portafolio

Aquí están las páginas clave del rediseño del periódico económico Portafolio, realizado por el prestigioso estudio de diseño de Toni Cases, de Barcelona.
Toni Cases ha liderado el diseño de numerosos diarios alrededor del mundo, desde España y el resto de Europa hasta América Latina. 
Como se puede ver, el resultado es mucho mejor que el diseño de El Tiempo, al cual pertenecen los dos periódicos.




Rediseño de la página web. La página de Internet de Portafolio también tendrá una nueva cara a partir de la próxima semana. Aquí están los pantallazos de la página de inicio, y de un artículo. Un cambio muy positivo, sin duda.

domingo, marzo 27, 2011

Vladdomanía

Hacer clic sobre cada imagen para verla ampliada

sábado, marzo 26, 2011

Algo de poesía

Rima LXXIII
—Gustavo Adolfo Bécquer—
Cerraron sus ojos
que aún tenía abiertos,
taparon su cara
con un blanco lienzo;
y unos sollozando,
otros en silencio,
de la triste alcoba
todos se salieron.

La luz, que en un vaso
ardía en el suelo,
al muro arrojaba
la sombra del lecho,
y entre aquella sombra
veíase a intervalos,
dibujarse rígida
la forma del cuerpo.

Despertaba el día
y a su albor primero,
con sus mil ruidos
despertaba el pueblo.
Ante aquel contraste
de vida y misterios,
de luz y tinieblas,
yo pensé un momento:
¡Dios mío, qué solos
se quedan los muertos!


De la casa, en hombros,
lleváronla al templo,
y en una capilla
dejaron el féretro.
Allí rodearon
sus pálidos restos
de amarillas velas
y de paños negros.

Al dar de las Ánimas
el toque postrero,
acabó una vieja
sus últimos rezos;
cruzó la ancha nave,
las puertas gimieron,
y el santo recinto
quedóse desierto.

De un reloj se oía
compasado el péndulo,
y de algunos cirios
el chisporroteo.
Tan medroso y triste,
tan oscuro y yerto
todo se encontraba...
que pensé un momento:
¡Dios mío, qué solos
se quedan los muertos!


De la alta campana
la lengua de hierro
le dio volteando,
su adiós lastimero.
El luto en las ropas,
amigos y deudos
cruzaron en fila
formando el cortejo.

Del último asilo,
oscuro y estrecho,
abrió la piqueta
el nicho a un extremo.
Allí la acostaron.
Tapiáronle luego,
y con un saludo
despidióse el duelo.

La piqueta al hombro
el sepulturero,
cantando entre dientes,
se perdió a lo lejos.
La noche se entraba,
el sol se había puesto;
perdido en las sombras,
medité un momento:
¡Dios mío, qué solos
se quedan los muertos!


En las largas noches
del helado invierno,
cuando las maderas
crujir hace el viento
y azota los vidrios
el fuerte aguacero,
de la pobre niña
a veces me acuerdo.

Allí cae la lluvia
con un son eterno;
allí la combate
el soplo del cierzo.
Del húmedo muro
tendida en el hueco,
¡acaso de frío
se hielan sus huesos!...

¿Vuelve el polvo al polvo?
¿Vuela el alma al cielo?
¿Todo es, sin espíritu,
pobredumbre y cieno?
¡No sé; pero hay algo
que explicar no puedo,
algo que repugna,
aunque es fuerza hacerlo,
al dejar tan tristes
tan solos, los muertos!

jueves, marzo 24, 2011

Mensajes vía Twitter con Tomás Uribe

Esta conversación por Twitter se llevó a cabo el pasado domingo 13 de marzo, hacia las 11 de la noche.
tomasuribeEco Tomas Uribe @ @Vladdo lindos los colores de su foto, se me hacen parecidos a los de alguna bandera. Emerge Aleida? Es sano liberar las frustraciones.

Vladdo  Vladimir Florez @ @tomasuribeEco Pues son más lindos que los colores de la bandera de la corrupción que ondea su familia.

Vladdo  Vladimir Florez by tomasuribeEco Dejar salir el lado femenino para los tipos es arriesgarse a sentir, querer sin cálculos, no dejarse encasillar en prototipos machistas.

tomasuribeEco Tomas Uribe @ @Vladdo Me encanta esa liberación natural, a ver si deja tanta obsesión enfermiza.

tomasuribeEco Tomas Uribe @Vladdo explotó la naturaleza!!! bajo fachada de mujer-caricatura y de moralista inquisitivo se esconde un torrente de represión emocional.

tomasuribeEco Tomas Uribe @ @rahksO @Vladdo respeto total a la diversidad!! Lo que no está bien es exteriorizar las propias emociones esparciendo odio y calumnia.

Vladdo  Vladimir Florez @ @tomasuribeEco No se preocupe, entiendo la estrechez de la mente con que su papá los crió... 1 hour ago Favorite Reply Delete

tomasuribeEco Tomas Uribe @ @Vladdo estrecha la suya q prácticamente se circunscribe a una enfermiza obsesión con nosotros, es hora de cambiar de musa o ir al psicólogo

Vladdo  Vladimir Florez @ @tomasuribeEco La corrupción y el daño que uds. le han hecho a este país es la mejor musa que nos han dejado a los que no tragamos entero.

tomasuribeEco Tomas Uribe @ @leoCMontenegro @vladdo la visión de diversidad de Aleida es: todos son unos corruptos menos yo.

tomasuribeEco Tomas Uribe @ @Vladdo gracias por aceptar sus limitaciones creativas. Gracias por aceptar sus conflictos emocionales. Es un acto de auto-encuentro valioso

Vladdo  Vladimir Florez @ @tomasuribeEco Mejor tener limitaciones creativas que limitaciones éticas, como las de ustedes.

tomasuribeEco Tomas Uribe @ @Vladdo duermo con la conciencia tranquila y no me paso de twinto en twinto y semana en semana hablando mal de los otros.

Vladdo  Vladimir Florez @ @tomasuribeEco Sí, duerma tranquilo. Usted no tiene la culpa. Es evidente que su papá le enseñó que tratar de gay a alguien es un insulto.

A propósito de la jueza asesinada


¡Qué tristeza! Hace menos de dos meses escribí en la Vladdomanía, en Semana, una frase acerca de los riesgos que se corren en este país y del poco respeto que se tiene por la vida.

Dolorosamente, el asesinato de la jueza Gloria Constanza Gaona –ocurrido en Saravena, Arauca– corroboraron una vez más esos malos presagios. Las autoridades dicen que la funcionaria no estaba amenazada, pero los hechos demuestran que, dada la delicadeza de los procesos que manejaba, estaba en inminente peligro (tal y como lo presentían sus familiares).

No se necesita ser adivino para descubrir estas cosas; basta con mirar la cruda realidad que nos circunda. Ojalá que el Gobierno tome medidas efectivas para evitar que casos como este se sigan repitiendo en este país.

miércoles, marzo 23, 2011

La popularidad y la prosperidad

Resulta muy curiosa la encuesta de la firma Consulta Mitofsky en la cual el presidente Juan Manuel Santos aparece con unos índices exorbitantes de aprobación, acariciando el cielo con las manos. En el reporte divulgado el pasado lunes, y que mide “percepciones que incluyen simpatías personales, partidistas y niveles de información”, JMS es el único que recibe una calificación sobresaliente y aparece en la parte más alta del listado, con un 77% de respaldo, superando al resto de mandatarios del continente.

Un poco más abajo figuran los presidentes Mauricio Funes, de El Salvador, con 72%; Ricardo Martinelli, de Panamá, con 65%, y Rafael Correa, de Ecuador, con 56%.

En esta lista de 20 mandatarios el atribulado Barack Obama ocupa el décimo lugar, con un escaso 47%, igualando a la gelatinosa presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, pero muy por debajo de otros dirigentes, como Felipe Calderón, de México, e incluso del errático presidente venezolano, Hugo Chávez, con índices de 52% y 50%, respectivamente.

No obstante, como lo señalan los propios autores del estudio, “este tipo de evaluaciones son sólo una forma de medir el trabajo realizado por cada uno de los Presidentes o Primeros Ministros y pueden o no mostrar totalmente la eficiencia y los logros de sus administraciones”. En otras palabras, hay que tomar estos resultados con beneficio de inventario, pues no siempre la popularidad de los gobernantes está directamente relacionada con el bienestar de sus gobernados.

En el caso colombiano es claro que la popularidad del presidente o la aprobación de su gestión poco o nada tienen que ver con el desarrollo del país, así se anuncie un promisorio año en materia económica. Según informaba ayer el periódico El Tiempo, en el último año las ganancias de los establecimientos de crédito arrojan un crecimiento del 57,3%; la inversión extranjera directa aumentó 56% y la venta de carros nuevos subió un 51,3%. Y todos los demás indicadores económicos resultan más que auspiciosos. Sin embargo, al mirar a nuestro alrededor, es difícil entender adonde va a parar tanta utilidad o a quiénes benefician tan maravillosos resultados.

Una muestra de esa contradicción sale a relucir al revisar el índice de prosperidad del Legatum Institute, de Londres, que produce un ranking basado en aquellos factores que ayudan a impulsar el crecimiento económico y a producir ciudadanos felices a largo plazo. En el estudio de 2010, Colombia aparece en el puesto 65, por debajo de las potencias obvias del mundo desarrollado y del continente (como Canadá y Estados Unidos), y también superado por Uruguay, Chile, Costa Rica, Panamá, Argentina, Trinidad y Tobago, Brasil, México y Jamaica.

Así que es mejor no hacer cuentas alegres, pues nuevamente queda en entredicho aquella premisa según la cual si al presidente le va bien, al país le va bien.

Objetivo: el progreso

Según el diccionario, progreso es la “acción de ir hacia adelante”. También define esa palabra como “avance, adelanto, perfeccionamiento”. Así de simple y así de complicado es el reto que tenemos al frente quienes creemos que es posible hacer realidad los sueños de las mayorías de una patria mejor, con oportunidades para todos y todas; donde se respeten los derechos de cada ciudadano, sin importar la condición social, el origen étnico, las creencias religiosas ni la orientación sexual; donde se respete la vida y se rechace la violencia en todas sus manifestaciones; donde se impulse el desarrollo productivo y se respete el medioambiente; donde la tierra y el agua sean el eje de la seguridad alimentaria y el bien social; donde el crimen no tenga cabida y se garantice la seguridad de nacionales y extranjeros que nos visiten o inviertan en el país; donde se proscriba la corrupción y donde la justicia sea la norma y no la excepción; un estado que mantenga relaciones internacionales basadas en la igualdad y el respeto a la soberanía.

En este mundo globalizado, nuestra sociedad sigue anclada a antiguas prácticas políticas y a obsoletas costumbres sociales que le cierran el paso al progreso. Acostumbrados a que todo nos llegue tarde, aún no hemos podido sacudirnos de hábitos que no sólo generan atraso, sino que ya están mandados a recoger. Nos llegan pronto los nuevos aparatos, pero tardamos en acoger las nuevas ideas y pocas veces asumimos el reto de generar ideas propias.

No es este un movimiento fruto de la deserción sino de la decepción de otras corrientes que –bien por conveniencia o por una mal entendida disciplina– se han resistido a asimilar nuevos conceptos, a corregir el rumbo o a tomar acciones efectivas que busquen el avance de una sociedad agobiada por la inseguridad, la falta de oportunidades, la corrupción, el desempleo y la desconfianza institucional.

Como dijera Hegel, “la historia es el progreso de la conciencia de la libertad”. En el caso colombiano, la libertad debe ser mucho más que un lema en un escudo y, para que adquiera sentido en todas sus formas, se necesita mucho más que unas buenas estadísticas económicas o unos innegables pero insuficientes logros en seguridad. Tenemos que avanzar en todos los campos. El progreso es la meta.

lunes, marzo 21, 2011

¿Ayuda humanitaria?

El cuento ese de la ayuda humanitaria me sabe a cacho, cuando hay guerras de por medio; así lo ilustré en 2003, en la época en que empezaba la guerra de Irak.

domingo, marzo 20, 2011

Álvaro Uribe y el diálogo con terroristas

Desempolvo una historia de hace unos años que recobra vigencia ahora que Uribe le da tanto garrote a Rafael Pardo, quien fue ministro de Defensa de César Gaviria.
En diciembre de 1992, Álvaro Uribe, entonces senador de la República, se reunió con familiares de Pablo Escobar (por esos días prófugo de la justicia), para “buscar un mecanismo que le ofreciera la seguridad requerida para someterse a las autoridades”. El encuentro se hizo “por iniciativa propia, sin previa consulta con el Gobierno nacional, tal y como lo reconoció el mismo Uribe en un comunicado de la época, en el cual agregaba: “el móvil de mi actuación ha sido contribuir, dentro del marco del Derecho, a que cese esta fuente de violencia que tanto golpea a Medellín y al país”

¿Qué dirá de eso hoy el señor Uribe?

miércoles, marzo 09, 2011

Ni honorabilidá ni trasparencia

Una mentira, más otra mentira, más otra mentira, no son tres mentiras; es un estilo de gobernar. Así se deduce del destape continuo de engaños en que incurrió durante su administración el ex presidente Álvaro Uribe. En su cuestionado mandato Uribe doblegó la ley y puso toda la maquinaria del Estado a su servicio para moldear un país y una sociedad a sus normas, a sus arbitrariedades, a sus gustos, no siempre ajustados a la ética ni al derecho. Con el agravante de que cuando sus caprichos no se ajustaban a la norma, él ajustaba la norma a sus caprichos; como ocurrió con la reelección.

Un ligero repaso por esos años de oscuridad autoritaria muestra numerosas y flagrantes falacias, que unas veces salían a la luz pública, pero que en su mayoría eran ignoradas por la gran prensa. Empezando por los ‘falsos positivos’, las fingidas desmovilizaciones de paramilitares y guerrilleros, hasta las infladas incautaciones de droga o la erradicación de la última planta de amapola, el gobierno de Uribe estaba plagado de embustes que eran presentados como grandes logros.

Una de las mentiras más protuberantes del milagroso del Ubérrimo está relacionada con la célebre Operación Jaque, que cada día está más cerca de quedar convertida en opereta. Así se trasluce luego de varios datos revelados por WikiLeaks, que confirman las sospechas que desde un comienzo surgieron al ver tanta perfección.

Aunque sé que es chocante autocitarse, retomo algunas frases publicadas en este espacio el 17 de julio de 2008, días después del supuesto mayor éxito del Ejército colombiano en su historia, donde planteaba algunas inquietudes. En una columna titulada “Dudas razonables; contradicciones inocultables”, decía: “Desde el día del rescate de los 15 secuestrados he tenido la sensación de que no nos han contado todo lo que pasó en esa llamada operación de película”. Y después de varias reflexiones finalizaba la nota diciendo: “Si el gobierno pagó por estos secuestrados o sobornó a los guerrilleros que colaboraron en su rescate, está en su derecho. Pero que no vengan a presentar una negociación como una hazaña militar”. Luego, empezaron a confirmarse muchas sospechas más que, sumadas a la del uso de los emblemas de la Cruz Roja y otros detallitos, van quitándole más y más lustre a la célebre hazaña.

Meses después, en la operación en la que fue abatido Raúl Reyes, Juan Manuel Santos, ministro de Defensa de Uribe, dijo que todo se hizo desde territorio colombiano; luego supimos qué pasó. En otra ocasión, JMS desmintió una información de El Espectador según la cual el gobierno pensaba instalar unas bases militares en territorio nacional; luego supimos qué pasó.

Por estas y muchas otras mentiras, me parecía muy sospechoso y aburridor que Uribe repitiera, sin que le preguntaran, que su gobierno siempre actuaba con “honorabilidá y trasparencia”.

miércoles, marzo 02, 2011

Mi partida de la Ola Verde

Me habría gustado no tener que escribir esta nota jamás, pero las circunstancias me han empujado dolorosamente a hacerlo. El año pasado, gracias a su discurso antipolitiquero, yo me subí a al proyecto de la Ola Verde y en su defensa puse todo mi empeño. Pese a las críticas de quienes nunca me habían visto tan comprometido con causa política alguna decidí colaborar generosa y desprevenidamente. Repartí afiches, firmé camisetas, asistí a reuniones, escribí artículos, participé en comerciales, llené mi carro de calcomanías, subí videos a YouTube, etcétera.

Como muchos otros seguidores del girasol, sufrí como loco en los debates presidenciales, padecí los errores de Antanas, me aterré con sus contradicciones y quería que me tragara la tierra cuando empezaba a patinar frente a las cámaras. Pero seguí con él y el proyecto verde hasta el final, cuando fuimos apabullados en las urnas.

Desde el golpe de la primera vuelta, sabíamos que ganar en la segunda era prácticamente imposible. Conocíamos las debilidades de nuestro candidato y la fortaleza de Juan Manuel Santos, que contaba con el respaldo del país político tradicional y de toda la maquinaria del Estado. Sin embargo, estuvimos junto a Antanas porque pese a sus tropezones, sabíamos que obraba de buena fe, que era consecuente con su compromiso de no transar principios y que no admitía la politiquería. Conscientes de que íbamos a una derrota casi fija, continuamos con la convicción de que obrábamos bien, de que estábamos del lado correcto, de que defendíamos unos ideales nobles.

En la tarima, lloré amargamente mientras acompañaba a Antanas cuando aceptaba con gallardía su derrota. Fue una jornada dolorosa y gris, en que la impotencia se apoderaba de los centenares que estábamos presentes en el salón de ese hotel y de otros tres millones de colombianos que desde muchos rincones del país veían frustrado ese anhelo de cambio y renovación. Aunque perdimos dignamente, con la frente en alto, dolía ver que otra vez había ganado la vieja forma de hacer política. El clientelismo, la picardía y la maquinaria habían aplastado la esperanza.

Desde entonces el Partido Verde cayó en un letargo que lo ha tenido postrado durante meses y en medio de la crisis del invierno o de la voracidad minera ha brillado por su silencio. Y para completar, en busca de la alcaldía de Bogotá, la dirigencia verde ha resuelto aunar esfuerzos con Álvaro Uribe, el mas típico representante y beneficiario de la odiosa política del todo vale; decisión con la cual el Partido Verde no sólo colmó la copa de mi desilusión, sino que mandó al traste todo lo que construyó el año pasado.

Por eso renuncio a ese proyecto que una vez vi como una luz de optimismo, pero que ahora se diluye en el detestable pragmatismo político de siempre.