miércoles, septiembre 29, 2010

Aires de vendetta

No soy nada original al decir que muchas veces es más perjudicial una victoria que una derrota. Y eso es lo que parece estar ocurriendo con muchos colombianos por efecto de los golpes que las Fuerzas Militares le han asestado en tiempos recientes a las FARC. Desde el bombardeo en el que fue abatido Raúl Reyes hace poco más de dos años, hasta la muerte en similares circunstancias del Mono Jojoy, hemos visto un despliegue de triunfalismo combinado con una sevicia que causa vergüenza.

Las manifestaciones de regocijo por la muerte cruenta de que han sido víctimas varios líderes del mencionado grupo guerrillero van desde los aplausos y sonrisas de muchos colombianos de a pie, hasta las declaraciones destempladas de altos funcionarios del Gobierno, pasando por los comentarios vulgares en Internet y los desatinados comentarios de periodistas y supuestos líderes de opinión que no han hecho más que sacar a relucir las vetas más oscuras pero menos visibles de su intolerancia.

Cuando un individuo se levanta en armas contra un estado es previsible que esté dispuesto a morir por esa misma vía; eso es innegable. Por eso a mí no me sorprende mucho la caída de uno y otro de esos guerrilleros que prefirieron empuñar las armas, primero contra las autoridades y luego contra ese pueblo mismo al que supuestamente querían reivindicar. Y tanto Reyes como Jojoy (y los demás integrantes de las FARC, el ELN y otras organizaciones armadas), debían ser conscientes hasta el último momento de que así como podían matar a punta de bala, así mismo podrían caer, cosa que en efecto les sucedió. Sin embargo, ese trágico final, sumidos en el desprestigio y el desprecio de la sociedad, no debería producirle alborozo a nadie.

A mí no me causan alegría esas muertes, aunque debo reconocer que siento una gran tranquilidad al ver que ninguno de esos personajes podrá causar más daño. Sin embargo, no deja de indignarme el ambiente de fiesta que tantos compatriotas han querido imponer para ‘celebrar’ la muerte del Mono Jojoy. Esos actos no son dignos de un país que se vanagloria de su cristianismo. Tampoco estoy de acuerdo con la exhibición pública y el trato inhumano que las autoridades les dan a los cadáveres, presentándolos como presas de caza.

No se trata de desconocer los actos criminales de los comandantes de una guerrilla que ya no lucha por un ideal, ni de minimizar su conducta delictiva; no se pueden justificar las tomas de pueblos, la siembra de minas antipersona ni el secuestro, pero la sociedad tampoco puede caer en esa ola de entusiasmo con aires de vendetta que hemos presenciado a lo largo y ancho del país en la semana que acaba de pasar.

El hecho de que esos funestos personajes le hayan causado tanto mal a la sociedad no le da a nadie patente de corso para brindar con su sangre, en vana causa derramada.

viernes, septiembre 24, 2010

A propósito de PCs y bombardeos...

Cuando el gobierno de Uribe publicaba información supuestamente extraída
de los computadores de ‘Raúl Reyes’ se me ocurrió esta caricatura...

Imágenes de regalo





Por solicitud de algunos twitteros, dejo a disposición pública estas imágnes, para su uso en Internet (redes, avatares, etcétera)...

jueves, septiembre 16, 2010

Un presidente normal

Hace un par de días, un economista de la Universidad de los Andes me decía que el gobierno de Juan Manuel Santos estaba muy aburridor, opinión que comparto por varias razones. En primer lugar es evidente el contraste del nuevo estilo que hay en la Casa de Nariño con el que hubo en los anteriores ocho años. Y no es porque JMS sea alguien excepcional, ni porque esté haciendo algo fuera de lo común. El extraordinario era su antecesor; pero no por virtuoso, sino por todo lo contrario: por su chabacanería, sus pésimas relaciones con las demás ramas del poder, su mala forma de expresarse, su terrible política internacional, sus cuestionables amistades, su falta de tacto con otros mandatarios de la región, su explosivo carácter, su estrecha visión del mundo, su conservadurismo, etcétera.

Por otra parte, JMS es un presidente más bien normal, que ha tratado de recuperar la armonía con la rama judicial y con el Congreso, ha cambiado el tono en el trato con los mandatarios vecinos, le ha bajado la temperatura al discurso guerrerista, quiere meterle el diente al problema de tierras, habla de indemnizar a las víctimas del desplazamiento y hasta se ha referido tangencialmente a la despenalización de la droga, tema casi vetado en nuestro pasado reciente.

En lo personal, Santos se muestra más afable y ahora no es extraño verlo sonreír. Se enreda todavía al hablar y casi nunca pronuncia palabra sin la ayuda del telepronter o sin revisar sus apuntes, lo cual lo hace ver menos espontáneo, pero también es un seguro contra la imprudencia y los arrebatos que caracterizaron al anterior inquilino de Palacio, y del cual, evidentemente, ha querido tomar distancia.

A pesar de lo anterior, me sigue sorprendiendo la generosidad con que los medios y muchos sectores de la opinión tratan a JMS, sobre todo a la luz de las graves noticias de orden público de los últimos días, que dejan un saldo de un carrobomba en Bogotá, más de treinta miembros de las Fuerzas Armadas asesinados por la guerrilla, un helicóptero accidentado y un avión de la FAC estrellado, hechos que no son responsabilidad del gobierno, pero que, muy seguramente, si el presidente fuera Mockus tendrían a más de uno recogiendo firmas para revocar su mandato, por supuesta ineptitud, o por malograr los avances de la seguridad democrática.

Tampoco se le ha pasado factura a JMS por el nombramiento de Andrés Felipe Arias como embajador en Italia, ni por mantener al controvertido director del DAS, ni por su silencio frente a las pretensiones del PIN de que los saquen del clóset de la Unidad Nacional, ni por la caída del dólar.

Mi amigo de Los Andes tiene razón: la política está muy tediosa, y este olor a santidad a mí se me hace insoportable. Ojalá que este marasmo derivara en una mejoría de la situación, pero esperar eso es poco menos que soñar despierto.

martes, septiembre 14, 2010

jueves, septiembre 09, 2010

Carta del Padre Javier Giraldo, a propósito
de la presencia de Uribe en Georgetown

Cedo este espacio para la difusión de la carta que envió el sacerdote Javier Giraldo Moreno, S. J., al Padre John Dear, S. J., a propósito del controvertido nombramiento del ex presidente Álvaro Uribe Vélez como catedrático de Georgetown University. El Padre John Dear, S. J., es un jesuita estadounidense que ha recorrido muchas zonas de guerra del mundo como activista de la paz y ha sufrido la cárcel por oponerse a las políticas criminales de su país. Ha publicado muchos libros sobre espiritualidad cristiana de la paz y ha visitado varias regiones de Colombia.
Estimado y recordado John:

Recibe un fraterno y cariñoso saludo.

Te escribo muy preocupado por el hecho de que en nuestra universidad jesuita de Georgetown hayan vinculado como docente al Presidente saliente de Colombia, Álvaro Uribe Vélez. No ceso de recibir mensajes de personas y grupos que sufrieron enormemente durante su gobierno, que reclaman y cuestionan la actitud de nuestra Compañía o su falta de discernimiento ético al tomar este tipo de decisiones.

Es posible que las directivas de Georgetown hayan recibido conceptos positivos de colombianos de altas posiciones económicas o políticas, pero es difícil que ignoren al menos las profundas controversias éticas que levantó su gobierno y los cuestionamientos y sanciones que recibió de muchos organismos internacionales que tratan de proteger la dignidad humana. El solo hecho de que durante su carrera política, desde que era Gobernador del Departamento de Antioquia (1995-1997) hubiera fundado y protegido tantos grupos paramilitares, llamados eufemísticamente “Convivir”, que asesinaron y desaparecieron a millares de personas y desplazaron multitudes cometiendo otras muchas atrocidades, ya implica una exigencia de censura ética para encomendarle cualquier responsabilidad en el futuro. Pero no sólo continuó patrocinando esos grupos paramilitares sino que los mantuvo y los complementó con un nuevo modelo de paramilitarismo legalizado, como son las redes de informantes, las redes de cooperantes y el nuevo tipo de empresas de seguridad privada que involucran a varios millones de civiles en actividades militares relacionadas con el conflicto armado interno, mientras le mentía a la comunidad internacional con una falsa desactivación de los paramilitares.

Además, fue escandalosa durante su gobierno la práctica de los falsos positivos consistente en asesinar civiles, principalmente campesinos, y después de muertos vestirlos de combatientes para justificar su muerte. Con ello pretendía mostrar victorias militares falsas sobre los rebeldes y eliminar a los activistas de los movimientos sociales que buscan justicia.

La corrupción durante su gobierno fue más que escandalosa, no sólo por la presencia de narcotraficantes en los puestos públicos sino porque el Congreso y muchos cargos de gobierno fueron ocupados por delincuentes. Hoy hay más de cien congresistas en procesos criminales, todos ellos del entorno electoral más cercano del Presidente Uribe.

Fue escandalosa la compra de conciencias para manipular los aparatos de justicia, lo que terminó destruyendo, en niveles muy profundos, la conciencia moral del país. También fue escandalosa la corrupción con que sus ministros más cercanos manejaron la política agraria para favorecer a los más ricos con los dineros públicos, mientras impedía y estigmatizaba los proyectos sociales. La corrupción de sus hijos, para enriquecerse a costa de ventajas de poder, escandalizó en su momento a toda la nación. También utilizó el organismo de seguridad que estaba directamente bajo su control (el Departamento Administrativo de Seguridad) para espiar mediante controles telefónicos clandestinos, a las Cortes de Justicia, a los políticos de la oposición, a los movimientos sociales y de derechos humanos.

Fueron en extremo escandalosos los mecanismos corruptos de los cuales se valió para lograr su reelección a la Presidencia en 2006, lo cual ha llevado a ministros y colaboradores cercanos suyos ad portas de la cárcel. El manejo que hizo de coordi-nación entre el Ejército y los grupos paramilitares llevó a que durante su período se produjeran 14.000 ejecuciones extrajudiciales. Sus estrategias de impunidad para quienes desde el Estado o el Paraestado perpetraron crímenes de lesa huma-nidad, pasarán a la historia por su atrevimiento.

La decisión de los jesuitas de Georgetown de ofrecerle una cátedra a Álvaro Uribe, no sólo ofende profundamente a los colombianos que aún conservan principios éticos sino que pone en alto riesgo la formación ética de los jóvenes que acuden a nuestra universidad en Washington. ¿Dónde queda la ética de la Compañía de Jesús?

Te escribo estas líneas porque estoy seguro que tú compartes nuestras preocupaciones y quizás podrás hacerlas llegar a los jesuitas de Georgetown y a otros círculos de opinión en tu entorno de simpatizantes por la justicia. Recibe un fuerte abrazo.

—Javier Giraldo Moreno, S. J.

www.javiergiraldo.org

viernes, septiembre 03, 2010

Alemán para locutores - Nota I

A propósito de la dificultad en la pronunciación de nombres, lugares y marcas en alemán, transcribo aquí algunas claves que pueden ser útiles para locutores y periodistas de radio y televisión. A la izquierda, la letra en alemán, a la derecha la pronunciación en español:

Sonidos de letras:
h ---> j
ä ---> e
ö ---> oe (mezcla de o con e)
ü ---> iu (mezcla de u con i)
j ---> y
v ---> f
w ---> v
z ---> ts
ß ---> s (esta letra, parecida a la beta del griego, se llama ‘ese alemana’)
Diptongos:
ei ---> ai
eu ---> oi
ie ---> ii
Observaciones:
En este idioma se pronuncian todas las letras, en especial la e al final de palabras como Porsche o Deutsche, que muchas veces son pronunciadas erróneamente como PORSCH o DOITCH.

Cuando hay una vocal antes de una h, la vocal se alarga. (ej: Mahler ---> maaler)

Cuando una vocal está precedida de dos consonantes, la vocal se pronunica más corta, seca. (ej. bitte)

La g suena siempre como suena en español la g de gato.

La r al final se pronuncia más suave que cuando está al comienzo o en la mitad de una palabra.
Continuará...

miércoles, septiembre 01, 2010

Un arte que no es

En ninguna de las nueve acepciones que trae el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua de la palabra arte se define ésta como la capacidad o virtud de hacerle daño a un ser vivo con el fin de entretener a una multitud. No tiene nada de arte que un hombre quiera lucirse al someter a un animal a toda clase de vejámenes y sufrimiento, en una mal entendida forma de diversión.

Resulta decepcionante que ilustres personajes a quienes uno tiene por cultos e ilustrados, además de inteligentes, pretendan zanjar la discusión sobre la naturaleza de las corridas de toros diciendo tajantememente que eso es arte. Con sus creaciones, ya sea tocando un instrumento, tallando una piedra, embadurnando un lienzo o rayoneando cuartillas, los artistas suelen dejar un testimonio de su paso por el mundo; sin lastimar a nadie. Claro, también está el arte que confronta, que protesta, que incomoda. Y es probable que un artista replantee conceptos de otro, cosa que hace con las mismas armas de la creación puestas al servicio de la inteligencia. Pero en unos y otros casos el artista, en vez de destruir, construye.

Y si la justificación artística no convence, es menos creíble la pueril explicación de quienes alegan que el toro de lidia llega a su realización individual en el momento en que muere a manos de un torero, después de haber sufrido indecibles humillaciones. Eso es un insulto a la inteligencia. El ganado vacuno es tranquilo y manso por naturaleza, de lo cual pueden dar fe los miles y miles de vaqueros que arrean a diario manadas de reses en sabanas y potreros, prácticamente sin contratiempos. Pocos animales tienen más cara de ‘buena persona’ que una vaca o un toro.


Igualmente absurdo es argumentar que el fin de las corridas implicaría la extinción del toro de lidia como especie. Si quienes viven de los toros dicen querer tanto a dichos animales, lo lógico sería que siguieran criando las reses de lidia, pero dejándolas pastar hasta que mueran de viejas. Y que tampoco nos digan ahora que los antitaurinos deberíamos volvernos vegetarianos, aduciendo el padecimiento al que son sometidos los toros en un matadero. No hay un ápice de comparación entre la muerte casi instantánea de los toros debidamente sacrificados con el castigo que se les inflige antes, durante y después de una corrida.

Por todo lo anterior produjo frustración que la Corte Constitucional, so pretexto de respetar las tradiciones culturales, hubiera adoptado una posición tan blandengue sobre la legalidad de las corridas, el coleo, el rejoneo y las peleas de gallos. Con esa decisión, matizada de contradicciones, los honorables magistrados quisieron satisfacer a todo el mundo, sin dejar contento a nadie. Por esa misma vía se podría legalizar también el homicidio, el incesto, la poligamia, la piratería o la corrupción, conductas con mucho más arraigo cultural entre la ciudadanía que la tauromaquia.