jueves, marzo 25, 2010

Dos horas de sosedad


Aunque se suponía que la reñida victoria de Noemí Sanín en la consulta conservadora era el punto de partida de la competencia por la presidencia, la campaña aún no arranca. Por lo menos esa fue la sensación que me quedó después de ver el debate transmitido el martes por el Canal RCN, en el cual intervinieron siete de los 10 personajes que tendremos en el tarjetón electoral del próximo 30 de mayo: Noemí Sanín, Sergio Fajardo, Antanas Mockus, Rafael Pardo, Gustavo Petro, Juan Manuel Santos y Germán Vargas. Frente a ellos estaban los periodistas Clara Elvira Ospina, Claudia Gurisatti, Vicky Dávila, Yolanda Ruiz y Alejandro Santos. Con tantos invitados en el set, estos eventos resultan más bien aburridos y no son el mejor escenario para conocer qué piensan en realidad los participantes.

De hecho, en este primer round no se vieron diferencias sustanciales, y todo se quedó más en la forma que en el fondo. Los candidatos lucían tranquilos y la sobriedad fue el común denominador en su indumentaria. Noemí se veía fresca y hasta bonita, mientras a Petro parecía que la corbata le estorbaba; yo no sé por qué no siguió el ejemplo de Fajardo, que iba sin  esa incómoda prenda. Pero así como ninguno desentonó  en su presentación personal ninguno tampoco brilló por la originalidad de sus propuestas ni la agudeza de sus respuestas. Y aunque hubo algunas reacciones ingeniosas y otras simpáticas en este escenario, dominado por la cautela, todos se cuidaron de no decir bobadas demasiado notorias y varias preguntas se quedaron sin respuesta.

Pese a la moderación que mostraron, se empezó a insinuar una contienda con tres tendencias: la de los que se creen los más fieles seguidores del modelo Uribe (Noemí, Santos y Vargas Lleras); la de los antiuribistas purasangre (Pardo y Petro); y la de los independientes (Fajardo y Mockus). Curiosamente, en medio de esa sosedad fue grato ver a un Fajardo más concreto en sus planteamientos (por ejemplo en su posición contra la corrupción) y a un Mockus menos laberíntico al exponer sus argumentos.

La verdadera campaña va a empezar tras la publicación de las próximas encuestas y a medida que se vayan acercando los comicios. Será entonces cuando desaparezca la simpatía que se vio en este primer debate y, acosados por los nervios, los contendientes comiencen a sacarse los trapitos al sol, a pasarse facturas, a ponerse cáscaras y zancadillas y a hablar con sinceridad, pues lo del martes fue apenas un calentamiento.

Punto aparte.
Por la distribución de los reporteros y los políticos en el estudio, la mayor parte del tiempo los candidatos se dirigían al periodista que preguntaba y aparecían en la pantalla con la mirada hacia un lado, enfocados de perfil. Me parece que ahí falló la logística, pues para el televidente es mejor tener al candidato de frente, mirando directamente a la cámara, como si estuviera hablando con uno.   

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jueves, marzo 18, 2010

El guayabo electoral


Sin duda alguna, las del pasado domingo son las elecciones más traumáticas que yo recuerdo, pues cuando Misael Pastrana le ganó misteriosamente la presidencia a Gustavo Rojas Pinilla en 1970 yo apenas tenía seis años y no me fijaba en estas cosas. Luego, en 1978, parece que el triunfo de Julio César Turbay Ayala sobre Belisario Betancur fue muy reñido, pero eso tampoco lo registro en mi memoria.

Sin embargo, más allá de las anomalías y el despelote, de los cuales se ha hablado profusamente en estos días, hay que reconocer que hubo algunos hechos destacables el pasado domingo, empezando por el asunto de la seguridad: el gobierno dice que fueron las elecciones más tranquilas y pacíficas de la historia reciente. Creámosle.

Me gustó la chamuscada de ciertos fulanos y fulanillos, que no lograron llegar al Capitolio. Alegra ver cómo se tostaron personajes como Nicolás Uribe, Jaime Dussán, Jorge Visbal, Jairo Clopatofsky, Samuel Arrieta, Carlos Moreno ‘Descaro’ y otros varios que se me escapan. Y si lo anterior causa alegría, satisface más todavía ver los triunfos de Gilma Jiménez, Jorge Enrique Robledo, Simón Gaviria, Luis Fernando Velasco, Juan Mario Laserna y Germán Navas Talero.

En contraste con lo anterior, causa indignación ver al Gobierno nacional, en cabeza del propio Presidente y del ministro del Interior, haciendo reclamos por irregularidades en el conteo de votos o la presunta embriaguez del Registrador, sin decir ni mú acerca de las graves denuncias de los observadores de la OEA sobre la compra de votos en, por lo menos, seis departamentos; ni de la elección de los parientes y amigos de los para-políticos. Que dejen de tender cortinas de humo…

Voté en la consulta de los verdes y estoy feliz por haber contribuido con mi voto al triunfo de Antanas Mockus, a quien muchos queremos ver de presidente. Los tres ex alcaldes de Bogotá se anotaron un hit, luego de una campaña limpia y transparente. Ojalá que ese esfuerzo no se quede ahí y que logren consolidarse como opción de poder para las elecciones de mayo. Si todos los pesimistas nos uniéramos alrededor de la propuesta y el nombre de Antanas, a lo mejor les damos una sorpresa a los políticos tradicionales.

El resultado de la consulta conservadora me tiene sin cuidado y por eso no me metí en esa pelea y me da igual el triunfo del uno o de la otra. Si gana la inconsistente Noemí, ya se sabe que ella es capaz de dejar tirados a sus electores por cualquier chanfa burocrática. Ya lo ha hecho y lo hará nuevamente. Y si gana el rapaz Arias, es lo mismo que endosarle el partido al diablo; o sea, a Juan Manuel Santos.

Punto aparte. Si lo que tuvimos los colombianos el domingo fue semejante fiesta de la democracia (con rifas, payasos, sorpresas, trago y hasta pelea), ahora no podemos quejarnos de este espantoso guayabo.
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martes, marzo 16, 2010

Premios de despedida


Empiezan los premios de despedida en el para-cio presidencial... Dice en la página oficial de la presidencia que por su apoyo y colaboración, la Secretaría de Seguridad de la Presidencia otorgó la Orden al Mérito Seguridad Presidencial a varias personas, entre las cuales está el director del DAS, Felipe Muñoz.

Parece un mal chiste, ¿no? Le deberían dar el premio al mérito telefónico, después del éxito en las chuzadas...

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Sudoku electoral


En una columna en Portafolio publicada hace cuatro años, luego de las elecciones parlamentarias, el autor de este blog decía lo siguiente:


Sudoku electoral. La nueva forma de votar parecía hecha casi exclusiva y perversamente para jugadores de sudoku. Así por lo menos me sentí yo cuando tuve en mis manos el dichoso tarjetón, lleno de cuadritos y de números al mejor estilo del célebre juego. La escandalosa cifra de casi un millón y medio de votos nulos o sin marcar (más del 10 por ciento de la votación) así parecen demostrarlo.  [Marzo 15, 2006]


Y miren lo que dice hoy [Marzo 16, 2010] el Registrador en la primera página de El Nuevo Siglo:





No se necesitaba ser Einstein para darse cuenta de lo mal diseñados que estaban los tarjetones...

lunes, marzo 15, 2010

jueves, marzo 11, 2010

Ana Mercedes Tijeras


En repetidas ocasiones he dicho (y así lo creo) que en Colombia la libertad de prensa ha corrido la misma suerte que la justicia: están privatizadas. Una y otra son administradas por particulares, con la anuencia de un Estado que no es capaz de meterse de lleno en el asunto, para garantizarle a la ciudadanía esos elementales derechos.
Las nefastas secuelas de la justicia privada las hemos visto por décadas en forma de atrocidades múltiples, cometidas por escuadrones de la muerte y organizaciones armadas que en muchas ocasiones han contado con la complicidad de agentes del Estado.

A su vez la libertad de prensa no es una cosa a la que tenga acceso todo el mundo, pese a que está consagrada en el artículo 20 de la Constitución, que reza: “Se garantiza a toda persona la libertad de expresar y difundir su pensamiento y opiniones, la de informar y recibir información veraz e imparcial…”. En este país el Estado no provee las herramientas necesarias para que la ciudadanía se exprese libremente, ni mucho menos para que reciba información veraz e imparcial.

Los que nos dedicamos al periodismo quedamos a merced de los dueños de los medios, quienes, de acuerdo con sus intereses, terminan siendo los garantes de la libertad de expresión. Yo, por ejemplo, gozo de plena libertad para publicar mis caricaturas en Semana, no por obra y gracia del gobierno, sino de su propietario, Felipe López. Y lo mismo ocurre con esta columna: el día que las directivas de este periódico me quieran extraditar de estas páginas, me toca irme sin derecho a patalear. Y sin que nadie del gobierno se pronuncie al respecto. Acuérdense de Claudia López, en El Tiempo.

Pero esa libertad de la que yo disfruto no la tienen todos los periodistas en todos los medios. Basta ver el caso de El Colombiano, cuya directora, Ana Mercedes Gómez, tiene estrechos vínculos políticos y económicos con el gobierno nacional, lo cual se traduce en una descarada manipulación de la información y de la opinión que se publica en las páginas de ese periódico, en el cual no se puede criticar a la Iglesia (¿será porque el hermano de la directora es el embajador de Colombia en El Vaticano); ni tampoco criticar al gobierno (¿quizás porque la misma Ana Mercedes fue beneficiaria silenciosa de Agro Ingreso Seguro?).

Pero la cosa va más allá: por orden de la señora directora, en ese periódico también se minimizan o se descartan las noticias que puedan afectar negativamente la imagen de Medellín; mismo argumento al que ha acudido para vetar la serie Rosario Tijeras. Tal actitud es un atropello contra los lectores del diario, pero es perfectamente inútil, porque las noticias malas no van a dejar de producirse y el público de todas maneras las va a conocer.

Paradójicamente, para los paisas, pueden resultar más peligrosas las tijeras de Ana Mercedes que las de Rosario.

viernes, marzo 05, 2010

Un Pasquín, Edición 51




Ya está lista la edición especial de Un Pasquín, luego de la caída del referendo. En Bogotá, la versión impresa se consigue desde este fin de semana en las librerías Nacional, Prólogo, Fondo de Cultura Económica (Centro Cultural García Márquez), Arteteletra y Biblos, y en tango Discos de la calle 92. También estará disponible  en los restaurantes Harry’s, Il Pomeriggio, Balzac y  Mi Viejo. El ejemplar digital, en pdf, se puede descargar en: www.unpasquin.com. ¡No se lo pierdan!

jueves, marzo 04, 2010

El inolvidable 26-F


El 26 de febrero de 2010 pasará a la historia como el día en que la Corte Constitucional de Colombia frenó las aspiraciones autocráticas de un mandatario que quería poner la ley al servicio de su desmedida ambición personal. Sin lugar a dudas este 26-F es una fecha memorable, tanto para quienes creen que Uribe es el mejor presidente que ha tenido Colombia, como para los que pensamos lo contrario.

La iniciativa con la cual las hordas furibistas querían convocar un referendo para promover una nueva reelección estaba plagada de vicios de principio a fin, tal y como lo confirmó el alto tribunal. Sin embargo, para los seguidores del Mesías del Ubérrimo, empezando por el Procurador General de la Nación, todas esas anomalías eran una tontería, porque supuestamente lo importante era la intención de permitir que el pueblo pudiera decidir libremente sobre la permanencia de Uribe en la presidencia, en lo que daban en llamar la prevalencia del estado de opinión sobre el estado de derecho, tesis también avalada por el propio mandatario.

Afortunadamente los magistrados, como máximos guardianes de la Carta del 91, detectaron la negras y descaradas intenciones de los legisladores y les pusieron un fulminante tatequieto, aclarando además que así el trámite de la ley se hubiera ajustado a los requisitos, de todas formas habría sido declarada inexequible, pues en la práctica era un torpedo contra la Constitución, la cual pretendieron sustituir.

Por su parte, en una impostada y sospechosa actitud de resignación, Uribe (al menos públicamente) ha acatado mansamente la decisión de la Corte y hasta dijo que su famoso estado de opinión debía sujetarse a la Constitución y las leyes, conducta aplaudida por sus huestes que lo exaltan como un demócrata ejemplar, olvidando las oscuras maniobras urdidas para aferrarse al poder –sin medirse en consideraciones de ninguna índole–, tanto en su primera reelección, como en la intentona que, para el bien de este país, acaba de fracasar.

En un típico acto de oportunismo, los furibistas aducen que su proceloso líder acogió el fallo con el respeto por la ley que siempre lo ha caracterizado. ¡Pamplinas! Uribe no sólo le torció el pescuezo a la Constitución para hacerse reelegir en 2006, sino que además ha proferido toda clase de insultos contra las Cortes cuando no le han acolitado sus desafueros. Y ni hablar de la criminal persecución que el DAS (su policía secreta) les ha hecho a varios magistrados de esos tribunales.

Para quienes estamos al otro lado del espectro, el del viernes fue un anochecer jubiloso, que empezó con la explosión de regocijo que se desató en el Palacio de Justicia y retumbó en el alma de millones de ciudadanos que no figuramos en las encuestas. Con la sentencia del 26-F la Corte Constitucional disipó las dudas acerca de su independencia, calló a los escépticos y blindó al país contra las veleidades mesiánicas de impostores como Uribe. Por ahora.