sábado, febrero 27, 2010

No es por nada

Me da pena cobrar facturas, pero en la edición actual de Un Pasquín (de enero) publicamos en la portada: 50 razones por las cuales la reelección no le servía al país. Y ahora cobra plena vigencia... Aquí se las reenvío por si la quieren ver de nuevo...


jueves, febrero 25, 2010

La algarabía de votar


A poco más de dos semanas de las elecciones para el Congreso, el panorama es bastante confuso, pues aunque hay muchas opciones para acertar también hay muchas posibilidades de meter la pata, como ocurrió en 2006.

En las elecciones del 14 de marzo está la posibilidad de empezar a enderezar el rumbo del Congreso, o de permitir que se ahonde la crisis que lo aqueja, si nos dejamos engatusar nuevamente por los candidatos apoyados por el narcotráfico, el clientelismo, la para-política y la compra-venta de votos, y en buena medida blindados por el Consejo Nacional Electoral, que se ha mostrado bastante benevolente a la hora de restringir los parámetros para la elegibilidad de ciertos personajes, como los familiares de delincuentes de diferente estirpe (sobre todo aquellos involucrados en casos de para-política), o los parientes y allegados a mandatarios locales en ejercicio, encabezados por Iván Moreno Rojas, quien no sólo es hermano del Alcalde Mayor de Bogotá, sino que además tiene tras de sí una oscura sombra después de su paso por la Alcaldía de Bucaramanga.

Según señala un informe de votebien.com, publicado el pasado 26 de enero, aunque desmentido por Moreno, “muchos ciudadanos suspicaces señalan la sospechosa coincidencia de que se incendiara el tercer piso de la Alcaldía, donde estaban las oficinas de Valorización (recaudo del pago de impuestos), la Secretaría de Planeación así como de la Contraloría Municipal, que adelantaba más de 20 investigaciones contra el gobierno de Moreno”. Es una lástima que la lista del Polo Democrático, que cuenta con gente valiosa y valiente como Jorge Enrique Robledo, esté manchada por políticos como Iván Moreno, a quien (según el citado reporte) en Bucaramanga apodan Nerón, luego de la curiosa conflagración.

Claro que Iván no es el único Moreno oscuro que hay en el tarjetón. Sin inmutarse, el jefe del Partido Conservador, el gris Fernando Araújo, le dio el aval al inefable Carlos Moreno Descaro, quien después de ser rechazado en varias toldas variopintas, se acordó de que era godito y muy campante llegó a golpear a la sede del directorio azul, donde le abrieron las puertas de par en par, como al hijo pródigo. El gris ex canciller Araújo ha pretendido justificar su polémica decisión alegando que contra Moreno no hay ninguna investigación ni sentencia que lo inhabilite; cuando todos sabemos que se trata de una sucia jugada de politiquería. Y después se preguntan por qué la militancia conservadora está cada vez más desencantada.

La enumeración podría hacerse interminable si nos pusiéramos a repasar las listas del Partido Liberal, de Cambio Radical o del Partido de la U, cuyas directivas (amparadas en las curiosas normas del CNE) también han patinado al incluir entre sus candidatos a sujetos de dudosa reputación. Y si nos vamos a los predios de partidos de garaje como ALAS, PIN o Apertura Liberal (el de DMG), la cosa sería interminable.

En fin, vamos a tener que votar con lupa.

miércoles, febrero 24, 2010

Hoy en la historia


Hace dos años los periódicos del mundo titularon así la información sobre la captura de Mario Uribe:





...y así tituló El Tiempo:





Vamos a ver cómo titulan mañana...


jueves, febrero 18, 2010

Caricatura en serio


Si al público en general le importa poco la suerte de los medios o de los periodistas, es peor el desinterés por la caricatura editorial; pero no por parte del público, sino por parte de nuestros colegas periodistas.

Ese desgano comienza por las directivas de varios medios, en los cuales las caricaturas son tratadas como material de tercera. Aunque publicaciones como El Espectador, Semana o El País, son respetuosos de este género periodístico y les dedican generosos espacios en sus páginas, ésa no es la norma, pues la mayoría de los medios no sólo les pagan mal a los caricaturistas, sino que someten sus trabajos a distintos filtros antes de su publicación.

En el periódico El Tiempo, por ejemplo, los caricaturistas no tienen día ni espacio fijo (como ocurre con los columnistas), sino que les toca enviar varias propuestas, para que el encargado de las páginas de opinión escoja supuestamente la mejor. Como resultado, de la docena de caricaturas enviadas en promedio cada día se publican dos o tres y las demás van a parar a la papelera de reciclaje; y como no salen publicadas, no se pagan. Esa práctica maligna deriva en que, en vez de expresar lo que piensan, los caricaturistas terminan dibujando para pasar el filtro; es decir: hacen caricaturas para los editores y no para los lectores.

Por otra parte, en El Colombiano, otro de nuestros grandes periódicos, gracias a la godarria de sus propietarios, a los caricaturistas les prohíben tocar temas neurálgicos para la Iglesia, como la pedofilia de ciertos curas.

Pero el desdén por la caricatura se manifiesta también en el cubrimiento de las actividades relacionadas con esa disciplina. Esta semana están reunidos en Bogotá algunos de los más importantes caricaturistas de Europa, Estados Unidos y América del Sur, que junto a sus colegas colombianos están participando en el Foro Internacional de Caricaturistas por la Paz y la Libertad de Opinión, organizado por la Alianza Francesa; y a pesar de que a todos los medios capitalinos se les ha mandado la información sobre el evento, es muy poco lo que se ha publicado.

Salvo El Espectador y Semana que, al igual que La W, han dedicado varias notas al tema, la prensa bogotana prácticamente ha brillado por su silencio. Poco importa que aquí esté Plantu, caricaturista insigne de Le Monde y fundador de ‘Caricaturistas por la Paz’, organización surgida en 2006 para responder con dibujos a la violencia contra los ilustradores que pintaron a Mahoma en un periódico danés. Tampoco interesa mucho la presencia del dibujante norteamericano Daryl Cagle, director de una de las más importantes asociaciones de caricaturistas de Estados Unidos.

Es una lástima que los medios bogotanos no informen suficientemente sobre todas estas discusiones, conferencias, exposiciones y demás actividades que con toda seguridad el público encontraría muy atractivas. Los interesados aún pueden consultar la programación del Foro en: http://bogota.alianzafrancesa.org.co. Créanme que vale la pena.

jueves, febrero 11, 2010

Los prescindibles


En un país tan agitado informativamente, para un columnista es difícil decidirse por un tema para comentar. Algunos son importantes, pero no muy atractivos para el público; otros son muy llamativos, pero también resultan insustanciales. Lo ideal es cuando se juntan el interés del autor con el interés del lector, cosa que muchas veces uno cree que pasa, aunque en realidad es un enigma.

Yo no sé dónde radica el misterio, pues en más de una oportunidad un artículo escrito sin mayores pretensiones se dispara y se convierte en un fenómeno. Los colegas lo comentan, los lectores del blog lo elogian, los editores se alegran, los otros medios lo reproducen, etcétera. En contraste, en otros casos uno se faja columnas en las que pone el alma, con la esperanza de que trasciendan, ¡y nada! Pasan sin pena ni gloria.

En estos días de celebraciones periodísticas, por ejemplo, así como se ha celebrado la absolución del columnista de El Espectador Alfredo Molano, a quien habían demandado por injuria, se ha lamentado mucho el cierre de Cambio y el despido de su director, Rodrigo Pardo, y su editora, María Elvira Samper, periodistas de grandes quilates y comprobada independencia. Han corrido chorros de tinta en los periódicos y en las revistas, y no han faltado los comentarios en radio y televisión, en los que se hace referencia a dichos temas, pero da la impresión de que el gran público no se conecta con el cuento; la historia no cala entre la audiencia.

Me parece que para la gente no es tan clara la importancia de los periodistas ni de los medios de comunicación, sobre todo si se trata de diarios o revistas; recordemos que este es un país donde la gente no es propiamente adicta a la lectura. Creo que el cierre de un medio se ve como el asesinato de un muchacho pobre. “Por algo lo habrán matado”, suele decirse.

Para el ciudadano promedio aquello de la libertad de prensa es una cosa intangible, que en apariencia no le afecta la vida cotidiana y de la cual se puede prescindir, así sea uno de los pilares de la democracia (la cual tampoco se sabe muy bien por qué es importante).

El caso de Venezuela ilustra bien esa actitud. A pesar de que se han presentado varias y masivas protestas contra Hugo Chávez por el cierre del canal de televisión RCTV, a los venezolanos lo que de verdad los tiene enloquecidos son los cortes de luz. Y en Cuba a la gente la tiene sin cuidado que no haya prensa libre, pero sufre con el racionamiento de comida, porque eso los perjudica directamente. Y aquí cierran una revista y nadie se pellizca; excepto algunos periodistas.

Sin embargo, el público no tiene la culpa del todo. Total, si a ciertas empresas periodísticas no les interesa la suerte de sus propios medios, ¿por qué habría de interesarle a la ciudadanía?

http://havladdorias.blogspot.com

jueves, febrero 04, 2010

¿Seguridad democrática?


Muchos analistas y medios se han referido ya al espinoso asunto de los informantes que quiere reclutar el gobierno, y la verdad es que volver a hablar de las inconveniencias que conlleva transformar a la ciudadanía en un ejército de soplones es llover sobre mojado. Pero esas iniciativas son tan absurdas que es imposible no decir algo al respecto. A no ser que uno se ponga a hablar del otro despelote: el de la atropellada reforma a la salud, que también está manga por hombro, preparada al parecer por los expertos asesores del INRI (Instituto Nacional de Reiteradas Improvisaciones), al cual están adscritos, además, el INCO, el INVÍAS, la Nueva EPS, la Cancillería y el ministerio de Defensa, entre otros entes estatales.

Las propuestas del Presidente han llegado a tal extremo, que hasta los propios furibistas están aterrados, o por lo menos sorprendidos, con la sola idea de convertir en informantes a los universitarios de Medellín y a los taxistas de Cali. Después seguirán los loteros de Pasto, los artesanos de Leticia o los vendedores ambulantes de Bogotá. El argumento de que quien no es informante es cómplice de los crímenes que crecen sin cesar en las ciudades (cosa previsible, tras ese retorcido proceso de paz y la supuesta desmovilización de las AUC) se cae por su propio peso.

Si observamos con cuidado, el aumento de los asesinatos y demás delitos en las principales capitales, denunciados por todas partes y admitidos por las mismas autoridades, es la confirmación de que la tal seguridad democrática es una falacia, pues no hay manera de justificar los altos índices delincuenciales en una administración que se jacta de “haberle devuelto la tranquilidad al país”. Es verdad que ahora se corre menos riesgo al viajar por carretera, pero también es innegable que las ciudades se están volviendo infiernos. Y entonces la seguridad democrática, ¿qué?

Muy sencillo: este término (seguridad democrática) es absolutamente insustancial, pues si se supone que estamos en un régimen democrático la seguridad, la educación, la justicia y todas las medidas que tome el Estado deben ajustarse a los cánones democráticos. De otro modo, serían medidas dictatoriales, monárquicas, revolucionarias, bolivarianas, qué sé yo… ¿O es que en países como Estados Unidos, Chile o Alemania, la seguridad no es democrática? Por eso también me parece una tontería que varios candidatos presidenciales se estén devanando los sesos tratando de convencer a la gente de que ellos van a continuar con la seguridad democrática. Con un agravante: están olvidando que en este gobierno, el de la seguridad democrática, se han cometido innumerables atropellos contra la población civil, la prensa, las minorías étnicas, etcétera. Aquí lo que necesitamos es seguridad y punto. Lo demás viene por añadidura.

Pero las recientes intenciones de Uribe de volver esto una sociedad policíaca sólo son comparables con las medidas tomadas por la represión castrista y estalinista, para defender sus respectivas dictaduras, a las que denominaban democracias.

miércoles, febrero 03, 2010

Cambios en Cambio


El Tiempo es un periódico muy bueno para hacer revistas malas. Al repasar la historia es fácil descubrir que numerosos experimentos de esa casa editorial han sido clausurados, vícitmas, quizás, de una sobredosis de éxito.

Entre las pocas excepciones –que siempre las hay– figuran la revista Motor, obra y milagro de José Clopatofsky desde su fundación, por allá a finales de los años 70. Y más recientemente la revista Cambio, que bajo la dirección de Rodrigo Pardo dio un interesante giro y le ha causado más de un dolor de cabeza –o de calva, mejor dicho– a José Obdulio Gaviria y su camarilla.

Al parecer, ese ha sido el gran error de Pardo: tratar de hacer una buena revista, imparcial, objetiva. Y también se le olvidó que José Obdulio no perdona. Además, tal y como le consta a Edulfo Peña, el editor político de El Tiempo, a ese periódico no le interesa hacer buen periodismo político. Y menos en vísperas de elecciones. Y si el candidato de la Casa está entre los opcionados para llegar al Paracio Presidencial, la cosa es más complicada todavía. ¿Qué tal que al Pardo ese le dé por destapar más Agro Ingresos Seguros o alguna otra cosita por el estilo?

Por eso lo echaron. Y por eso echaron también a María Elvira Samper: por tratar de hacer una revista decente, digna y, sobre todo, independiente. Y me imagino que Óscar Montes debe estar también en capilla.

La disculpa es la de siempre: que el tema económico, que la recesión, que el mercado, que la competencia, etcétera. Pero suena muy curioso que esa decisión se produzca después de todos los dardos que José Obdulio le ha lanzado a la revista desde su columna de los miércoles en El Tiempo.
Ahora, si lo de la crisis es cierto, entonces El Tiempo debería dejar de presumir de su gran éxito como empresa. ¿O será que le van a mter la plata de Cambio al Tercer Canal?

Hay quienes dicen que Cambio se va a volver una publicación mensual; otras fuentes afirman que va a cerrar definitivamente. Y aunque todo son meras especulaciones, lo cierto del caso es que la renuncia ‘obliguntaria’ de Rodrigo y de María Elvira son un duro golpe para el periodismo, un recorderis de que El Tiempo no se detiene y un campanazo de alerta para quienes vigilan la libertad de prensa en el país de la seguridad democrática.

Me imagino que José Obdulio ya debe estar cobrando su recompensa.