jueves, diciembre 31, 2009

Hasta el otro año


Hasta el otro año vamos a tener que seguir pendientes de la publicitada liberación de Pablo Emilio Moncayo. Es increíble ver cómo las Farc le ayudan a Uribe a consolidar su discurso de mano dura, convirtiendo de paso a Alfonso Cano en uno de sus efectivos jefes de debate (el otro es Hugo Chávez). Yo no sé por qué esa banda armada es tan creativa para secuestrar colombianos o cometer atentados, pero en cambio es tan negligente y torpe para hacer gestos de buena voluntad. ¿O será que, como pasó con Emmanuel, tampoco tienen a Moncayo y están buscando pretextos para incumplir su promesa de devolverlo? Yo creo, sinceramente, que si les diera la gana de soltar a Moncayo y a los demás secuestrados podrían hacerlo en cuestión de horas, sin tanta alharaca ni propaganda. Cano debería entender de una vez por todas que con esas dilaciones crece el riesgo de que el Ejército les clave otra Operación Jaque que inflaría más a Uribe y desprestigiaría aún más a las Farc.

Hasta el otro año nos va a tocar esperar cómo resuelve Álvaro Uribe su encrucijada del alma. Después de tanta botadera de plata y tiempo, me late que el presidente, con el aval de la Corte Constitucional en la mano, va a salir a decir que él es respetuoso de la democracia y las instituciones, y que por lo tanto da un paso al costado. Las masas furibistas lo aplaudirán y se congregarán alrededor del candidato títere que Uribe señale (no creo que sea Juan Manuel Santos; me inclinaría más por alguien del estilo de Rodrigo Rivera) y Uribe seguirá en el poder por interpuesta persona. Desde luego esa decisión presidencial no va a ser consecuencia de sus convicciones democráticas, sino de la lluvia de opiniones calificadas que le han dicho en todos los tonos que no se presente a una nueva reelección; entre otras cosas para evitar que lo sigan comparando con Chávez.

Hasta el otro año el ministerio del Medioambiente se va a dar cuenta de lo ridícula que es esa medida de duplicarles el precio del agua a aquellos usuarios que excedan el límite de los 28, 34 o 35 metros cúbicos, según el clima de su ciudad. Es una medida tan estúpida que parece una inocentada. ¿Con qué criterios calcularon ese consumo? Eso no se puede imponer por casa, así no más, sin evaluar cuánta gente vive en cada residencia. No tiene sentido que establezcan el mismo límite para un apartamento con 4 personas que para uno con un solo residente. La norma, además, va a dar pie para que se cometa toda clase de abusos con las tarifas, pues cualquier error de las empresas de acueducto se lo van a achacar al desperdicio. ¡Y vaya y haga el reclamo! El ministro del Medioambiente debió buscarse una forma menos tonta de hacerse notar.

¡Hasta el otro año! Feliz 2010.

domingo, diciembre 27, 2009

María Isabel Rueda vs Vladdo



Fragmento de la entrevista publicada en El Espectador, este 27 de diciembre de 2009.

Cecilia Orozco Tascón: Acaba de publicarse un libro [Una semana de quince años] que tiene frases muy duras contra usted. Se trata de un recuento que el caricaturista de la revista ‘Semana’, Vladdo, hace de la historia reciente de ese medio. Algunas alusiones de Vladdo a su nombre son francamente fuertes. Por ejemplo, dice que usted tiene “un insoportable tonito de suficiencia” y que “destila clasismo”. ¿Por qué Vladdo no la quiere?

María Isabel Rueda: No tengo ni idea. Yo tenía intención de leer el libro, pero todo el mundo me ha dicho que es muy malo. No me ofende que alguien diga que no soporta mi tono, porque es cierto que soy un poco suficiente. En cuanto a lo del clasismo, si él se refiere a que escojo a mis enemigos, tiene toda la razón: no peleo sino con quien me merece respeto. Dios, en su infinita sabiduría, no mandó a Vladdo a este mundo como escritor.
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Por razones obvias, no puedo referirme a esta afirmación de Ma. Isabel Rueda; sin embargo me parece que cuando uno quiera comentar un libro, le queda más fácil hacerlo si lo ha leído.

En todo caso, el hecho de que María Isabel Rueda hable mal de uno, habla muy bien de uno...

viernes, diciembre 25, 2009

25 de diciembre

Un gran filósofo caribeño dijo alguna vez: “Es mejor ser rcio que pobre”. Esta sencilla frase, que para algunos podría parecer tonta o chistosa, encierra mucha sabiduría; y eso que su autor –el célebre Antonio Cervantes, Kid Pambelé– la pronunció décadas antes de que Álvaro Uribe les hiciera tantos favores a los millonetas de este país.

Y hablando de pobres, en la noche de este 25 de diciembre, cuando iba a comer a un asadero de pollos, vi por la ventanilla del carro a una recicladora recogiendo papel y no sé qué más cosas. Después de contemplarla un momento, mientras cambiaba el semáforo, pensé que hoy debe ser el día más miserable del año para ella y sus compañeros de oficio.

Si normalmente para esas personas debe ser doloroso, indigno, rescatar algo que sirva de la basura de los demás, en un día como hoy debe ser peor escarbar entre empaques de objetos caros, de ropa costosa, de juguetes finos... No debe ser una sensación muy grata esculcar entre cintas, tarjetas y papel regalo...

Lo más triste es que cada día son más los colombianos que reciclan empaques usados que aquellos que pueden abrir un regalo nuevo en Navidad.

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P.S.: La foto que acompaña esta nota la tomé hace más de diez años en la calle 57, de Bogotá, abajito de la carrera 7a. Aun en medio de la miseria, ese letrero me pareció tan ingenioso...

jueves, diciembre 24, 2009

Mil millones


Decir que fue absurdo y doloroso para todo el país el secuestro y asesinato del gobernador de Caquetá, Luis Francisco Cuéllar, es llover sobre mojado. Hablar del grado de cinismo y brutalidad de LAFAR, que sigue asesinando civiles inermes, se pasa de obvio. Negar que este golpe es un duro revés a la cacareada seguridad democrática, es una insensatez. Lo que no resulta explicable es que este tipo de cosas estén pasando precisamente en el departamento del Caquetá, una de las regiones del país donde la seguridad democrática ha sido menos efectiva y donde todo el mundo sabe que la guerrilla vive al acecho.

Exceptuando a ciertos analistas furibistas que posan de independientes, para nadie es un secreto que la posibilidad de viajar por las carreteras en esa zona es ciencia ficción, a menos que se haga en medio de un convoy militar, con los riesgos que eso conlleva para los civiles. De igual modo, es de conocimiento público que por allá, en el sur profundo del país, la guerrilla ha conseguido concentrar una alta cantidad de efectivos que están lejos de rendirse o desmovilizarse y que, por el contrario, siguen en capacidad de dar certeros y sangrientos golpes, como el del lunes pasado.

Es un gravísimo error pretender etiquetar el crimen del gobernador del Caquetá como un acto desesperado de la guerrilla, o como una acción típica de esta época preelectoral, cobardemente ejecutada por unos terroristas acorralados. No, señor Rangel. No, señor Guarín. No, señor Yamhure. No, señor Gaviria. No vayan a caer en el mismo simplismo que el alto mando militar, que trata de minimizar hechos como éste con argumentos casi infantiles, con el único propósito de lavarse las manos por su ineptitud en el cumplimiento de su deber.

Antes de conocerse el fatal desenlace del hecho que condujo a la muerte de Cuéllar, el presidente Uribe salió a ofrecer una recompensa de hasta mil millones de pesos por información que permitiera la localización y rescate del gobernador. Y después de confirmado el asesinato, Uribe decidió mantener la misma gratificación para quien ayude a dar con los responsables. Si el gobierno está en capacidad de pagar semejante suma cuando el delito ya está consumado, yo me pregunto por qué no invirtieron esa plata para evitar la comisión del crimen. Con mil millones se podrían haber hecho muchas cosas, como reforzar el esquema de seguridad del mandatario, dotar de protección su vivienda, pagar labores de inteligencia e incluso sacarlo de la zona, así fuera temporalmente.

El señor Cuéllar era un blanco obvio y había elementos de juicio más que suficientes para presumir que una acción en su contra era bastante probable. Y así y todo al gobierno nacional (ejército, policía y DAS incluidos) la acción los tomó por sorpresa. Sería deseable que esos mil millones sirvieran para dar con los asesinos del gobernador, pero yo hubiera preferido que los hubieran utilizado para mantenerlo con vida.

jueves, diciembre 17, 2009

Cavilaciones decembrinas


A mí también me causan algo de extrañeza los publicitados gestos de contrición del hijo de Pablo Escobar. Cuando uno de verdad quiere ofrecer disculpas por algo lo hace sin tanto aspaviento, ni mucho menos con cámaras o periodistas. Hay algo de postizo en todo eso. También me llama la atención que alguien que adoptó una nueva identidad para protegerse, se preste para tanta publicidad. Es absurdo que una persona en semejantes condiciones, supuestamente dispuesta a romper con el pasado tenebroso de su padre, salga a decir: “esta es mi nueva realidad; así transcurre mi vida supersecreta”. Todo eso tiene un componente publicitario incomprensible. Una cosa es que los medios los asedien, y otra muy distinta es salir a convertirse en la familia show del año. Ahí hay algo que no encaja.

A propósito de pantallazos, me parece buenísima la campaña de Julio Sánchez Cristo en La W, para recolectar plata para los soldados heridos en combate (y eso que en Colombia no hay conflicto). Creo que es un noble propósito, pero no entiendo muy bien por qué algunas empresas grandísimas que donan unas sumas irrisorias presumen tanto. En estos días es frecuente oír por esa emisora a respetabilísimos empresarios haciendo alarde de generosidad y de altruismo, después de consignar unas cantidades de plata que no les hacen ni cosquillas a sus balances. Me parece una actitud farisaica, pues con toda la publicidad que reciben recuperan de sobra lo gastado. ¿Por qué no harán sus donaciones calladitos, como Dios manda?

Por último, después de ver con lástima cómo Berlusconi fue atacado en Milán por un tipo que le lanzó una miniatura de la catedral de esa ciudad (¡qué puntería!), me pregunto qué habría pasado si eso hubiera ocurrido en Colombia con Álvaro Uribe. Si por aquí algún estudiante le lanzara al presidente una réplica de la catedral de Pablo Escobar, por decir algo, y le rompiera la cara, marica, lo más probable es que, con la ayuda del FBI y de la CIA, las autoridades descubrieran en cuestión de minutos que no se trataba de un acto aislado de un individuo, sino que hacía parte de un plan terrorista, instigado por columnistas de oposición y pagado en dólares en una cuenta secreta en Caracas.

Inmediatamente, el individuo sería capturado y conducido (con un brazo fracturado y tres costillas rotas, producto de una caída cuando pretendía huir de las autoridades) a una audiencia de imputación de cargos en la que reconocería que es miembro activo de la columna móvil Teófilo Forero de Lafar, pero que estaba muy arrepentido por lo que acababa de hacer. Acto seguido, Uribe lo perdonaría y pediría que dejaran en libertad a ese pobre muchacho. ¡Extra! La popularidad del presidente llegó al 115%.

Horas más tarde, el hombre sería hallado muerto en su casa, luego de pegarse un tiro en la sien derecha, pese a que era zurdo. Al parecer tenía problemas de personalidad.

jueves, diciembre 10, 2009

Fallos de esperanza


Las dos sentencias proferidas la semana pasada por la Corte Suprema de Justicia son una señal de que no todo está perdido en este país de crímenes impunes y de inocentes injustamente condenados.

Para empezar, la exoneración del contraalmirante Gabriel Arango Bacci, injustamente llamado a calificar servicios, es un duro golpe a la credibilidad del gobierno y, más concretamente, a la del ex ministro Juan Manuel Santos y la del todavía comandante de la Armada, almirante Guillermo Barrera, a quienes la Corte Suprema ordenó investigar por las anomalías en las denuncias contra Arango Bacci. Por el lado de JMS el fallo no debería sorprender a nadie, pues ya es bien conocida su propensión a la mentira y el engaño; en cambio, por los lados de Barrera la cosa se complica un poco más, dada su carita de mosca muerta y su pregonada integridad, como miembro que es del Opus Dei. Escrivá de Balaguer debe estarse revolcando en la tumba.

Tras el fallo, algún comentarista de prensa salió en defensa de Barrera, aduciendo que “es el mejor comandante que esa fuerza ha tenido en décadas”, por lo cual “sería el colmo que, por cuenta de eso, la Armada Nacional que más ha golpeado a guerrilleros, narcos y paracos terminara pagando los platos rotos del caso Arango Bacci”. Craso error: la mejor manera de limpiar el nombre y el prestigio de la Armada no es echándole tierra (ni agua salada) al asunto, sino investigando a fondo las responsabilidades de quienes denunciaron a Arango Bacci, causándole, ellos sí, un gran desprestigio a la institución, al pretender ligar con narcotraficantes a un oficial con una hoja de vida intachable.

Pero si la absolución de Arango Bacci constituye un revés para el alto mando militar, la condena contra Salvador Arana Sus, ex gobernador de Sucre, por su participación en el asesinato del alcalde de El Roble, Eudaldo Díaz, representa un duro golpe contra la política de seguridad democrática, en cabeza de su principal gestor, Álvaro Uribe. En cualquier país mínimamente decente, las circunstancias en que se produjeron la desaparición, tortura y asesinato del alcalde Eudaldo Díaz habría ocasionado el derrumbamiento del gobierno, pero como el nuestro no es un país de esos, aquí no pasa nada.

Es que Eudaldo Díaz no le envió un fax ni le mandó una razón al presidente de la república denunciando las amenazas en su contra, sino que lo hizo cara a cara, y el mandatario, que tenía todo para salvar la vida de ese alcalde, no sólo no hizo nada, sino que protegió a su victimario, Salvador Arana, a quien nombró embajador en Chile, dizque por razones de seguridad. Habráse visto.

Judicialmente, esa conducta de Uribe se llama omisión, y puede traerle graves repercusiones judiciales, dentro y fuera de Colombia. Y si hasta ahora al presidente lo tenía sin cuidado la Corte Penal Internacional, éste debería ser un buen motivo para que se pellizque.

jueves, diciembre 03, 2009

¿No es un descaro?


¿No es un descaro que Álvaro Uribe reciba el mismo premio que anteriormente le habían dado al presidente de Túnez, Zine El Abidine Ben Alí, quien gracias a dos reformas constitucionales lleva 22 años encaramado en el poder?

¿No es un descaro más feo que Uribe haya recibido el pergamino y la estatuilla dorada del premio de manos del empresario Juan Miguel Villar, presidente del grupo español OHL, que, curiosamente, participa en la licitación de la Ruta del Sol, el proyecto vial más ambicioso del gobierno? ¿No es un descaro que un licitante premie al presidente de la República en pleno proceso de licitación?

¿No es un descaro que mientras estallan escándalos de corrupción a diestra y siniestra, Uribe repita, repita y repita que el suyo es un gobierno que actúa con honorabilidá y trasparencia?

¿No es un descaro que el primer mandatario, sin empacho de ninguna clase, insulte al más alto tribunal del país y a su presidente, como si él mismo no tuviera unos antecedentes bastante abultados en cuanto a embustes, empezando por los falsos positivos?

¿No es un descaro que en los años recientes de prosperidad sin precedentes, en los que la economía dizque crecía a ritmos superiores al 5 por ciento, el desempleo haya aumentado inexplicablemente? ¿No es un descaro que el ministro de Hacienda, salga a inventarse disculpas ridículas, en vez de aceptar el terrible fracaso del gobierno en esta materia?

¿No es un descaro que el ex ministrico de Agricultura justifique las irregularidades que se presentaron con los subsidios de Agro Ingreso Seguro, defienda y le dé cartilla a su sucesor y luego de la fallida moción de censura salga junto a éste, del Capitolio Nacional, muerto de la risa? ¿No es un descaro que Uribito diga sin sonrojarse que si fuera presidente de la República, no sólo mantendría sino que multiplicaría el programa de AIS?

¿No es un descaro que el sector financiero cierre al año con utilidades superiores al 50 por ciento, y que al mismo tiempo Colombia sea el segundo país más desigual en América, superada sólo por Haití? ¿No es un descaro que los índices de pobreza e inequidad sigan disparados, mientras los banqueros se siguen llenando los bolsillos en medio de aplausos?

¿No es un descaro que, mientras las autoridades hablan de logros sociales y otras mentiras de esas, Colombia tenga la mayor cantidad de desplazados del mundo, después de Sudán? ¿No es un descaro que el gobierno haya desoído las innumerables sentencias de la Corte Constitucional que lo conminan a atender con carácter urgente a los millones de colombianos que lo tuvieron que dejar todo en el campo, por cuenta de la violencia?

¿No es un descaro que mientras todos los ciudadanos vemos cómo aumenta la inseguridad en las grandes ciudades, los altos mandos militares y de Policía salgan a decir que, por el contrario, la seguridad ahora es mejor que antes?