jueves, marzo 26, 2009

La tienda azul (I)

Me daba risa ver hace pocos días la nota publicada en un periódico acerca de la discusión sobre el apoyo del Partido Conservador al referendo reeleccionista. Lo más chistoso de dicha crónica es que decía que el tema de la reelección se ha convertido para esa colectividad en una guerra de pesos pesados, aludiendo a Hernán Andrade, presidente del Senado, y a Efraín Cepeda, el flamante presidente del conservatismo.

Yo no entiendo cómo puede haber una guerra de pesos pesados en un partido donde sus máximos dirigentes son personajes anónimos que el país prácticamente desconoce; no porque sean de provincia, sino porque sencillamente nunca han dicho nada interesante ni mucho menos memorable.

Uno de los mayores problemas de la política colombiana en la actualidad es la pequeñez de los partidos y la consecuente insignificancia de sus líderes, en especial en el Partido Conservador. En las directivas del Partido Liberal y del Polo Democrático Alternativo hay por lo menos unos personajes reconocibles, empezando por el ex presidente César Gaviria o el ex magistrado Carlos Gaviria. Independientemente de lo que uno piense de ellos, sus nombres –sumados a otros como Rafael Pardo, Piedad Córdoba, Alfonso Gómez Méndez, Jorge Enrique Robledo o Gustavo Petro– son, para bien o para mal, marcas registradas que el ciudadano de a pie inmediatamente asocia con sus respectivas agrupaciones políticas.

A mí me gustaría que hicieran una encuesta y preguntaran por Andrade o Cepeda, a ver si alguien los ubica. Sus identidades son tan desconocidas que podrían perfectamente ser dos refuerzos de la Selección Colombia; un par de oyentes de los que llaman a las emisoras para participar en el programa; o dos concursantes en algún nuevo reality de la televisión. Yo no sé de dónde ha salido la idea peregrina de que el Partido Conservador está muy fortalecido y hasta lo ponen como factor decisivo para las próximas elecciones.

Me da mucho pesar decirlo, pero este partido atraviesa por una etapa lamentable. El hecho de que la dirigencia azul cuente con una alta cuota de puestos conseguida a punta de transacciones burocráticas con la Casa de Nari no debería ser asumido como un trofeo, sino como una vergüenza.

Desde hace siete años, los dirigentes conservadores no le han propuesto nada valioso a sus seguidores ni al país y su única plataforma ideológica ha consistido en doblar dócilmente la cerviz ante el Mesías del Ubérrimo, dejando de lado cosas tan básicas y que antaño eran banderas inconfundibles del conservatismo, como la defensa de la institucionalidad, empezando por la Carta Fundamental.

La bancada conservadora, por convicciones clientelistas, se ha prestado para apoyar toda clase de trapisondas urdidas para favorecer impunemente al Régimen y ponerle zancadillas a la Constitución y a la ley.

Es muy triste ver al partido de Gómez y Pastrana (ellos sí pesos pesados) rebajado al mismo nivel de cualquier partido de garaje y a sus actuales jefes como administradores de una tienda que insisten en llamar Partido Conservador.

martes, marzo 24, 2009

Macabra rectificación

“La consolidación de la seguridad democrática va viento en popa”: Mindefensa
(Tomado de la web del MinDefensa)

¿Qué dirá ahora JMS –el primer mentiroso de la nación–, luego del asesinato de cuatro soldados a manos de LAFAR en el Guaviare? Si eso es yendo viento en popa, ¿cómo sería si la seguridad democrática estuviera en crisis?

Y ya las hordas furibistas están saliendo a decir que precisamente por hechos como este es que el país necesita que Uribe siga indefinidamente en el poder.

Razón tenía el Presidente hace unos días al decir que LAFAR planeaban interferir en las elecciones del próximo año. Con masacres como esta es que se alimenta el belicoso discurso del Mesías.

Mientras LAFAR sigan con esa demencia asesina tendremos Uribe para rato...

viernes, marzo 20, 2009

Abecediario

A.— Duda razonable. Se había demorado el nuevo Procurador General de la Nación en empezar a hacer la tarea para la cual lo instaló el Gobierno en tan alta posición. Gracias a su concurso, todos los funcionarios del régimen uribista que estaban implicados en el caso de la ‘yidispolítica’ quedaron libres de toda culpa. Aliviados dicen sentirse estos abnegados servidores de la patria, empezando por Jorge Noguera, el injustamente perseguido exdirector del DAS; Diego Palacio, el inmaculado ministro de Protección Social y semivocero presidencial; el embajador Sabas Pretelt, que llevaba tanto tiempo sufriendo; el exsuperintendente de Notariado, José Félix Lafaurie, y el exviceministro Hernando Angarita, quien tengo entendido que es un hombre que tiene una muy buena memoria. En lo que atañe al despacho del doctor Alejandro Ordóñez, ellos son unos santos inocentes.

B.—¿Qué opinará Petro? A propósito de este pronunciamiento del Procurador General, me da risa pensar en la reacción del senador Petro, que tanto defendió y respaldó la elección de Ordóñez en el Congreso. Y aunque en su momento el congresista del M-19 insistía en que se trataba de un asunto de convicciones, mucho se habló de un pacto burocrático, que seguramente hasta la fecha se viene cumpliendo cabalmente, lo cual explica por qué Petro no se ha referido a las citadas absoluciones. Lo triste de este episodio es que fue el propio Petro el que recientemente salió a denunciar el clientelismo en la Alcaldía de Bogotá.

C.— El disolvente de los partidos. Gracias a un amigo, recordé que no hace mucho el hoy ex comic-sionado de Paz y primer siquiatra de la Nación, Luis Carlos Restrepo, propuso disolver los partidos de la coalición uribista, dizque para evitar que el mandatario asumiera una ‘responsabilidad histórica’ que no le corresponde, debido al escándalo de la para-política. Decía, además, que Uribe no se benefició de tales partidos, sino que fueron éstos los beneficiados de aquél. Así y todo, él no tiene inconveniente en asumir ahora la dirección del Partido de la U, uno de los cuales él mismo propuso desintegrar. Claro que eso no debería extrañarnos, pues aquí están aplicando exactamente la misma lógica con la que ungieron a “Karina” como gestora de paz.

D.— Candidatos provisionales. Yo no sé si sentir lástima o molestia por esos candidatos de medio pelo que están encendiendo motores con la presunta idea de competir por la Presidencia de la República, pero que al más imperceptible parpadeo del Mesías, están dispuestos a frenar en seco para dejarle limpio el camino. Eso es como si uno corteja a la más bonita de la cuadra, pero con la advertencia de que es apenas mientras viene el matón del barrio, al que uno le debe respeto y gratitud. Qué falta de dignidad tan maluca…

E.— Tanta tinta tonta. Me gustaba más cuando José Obdulio Gaviria escribía oculto en su madriguera sus anónimos artículos, sin ventilarlos cada ocho días en las páginas de un periódico nacional. Definitivamente el papel lo aguanta todo.

jueves, marzo 12, 2009

El último invento

Un 12 de marzo a mediados de los 80 llegué por vez primera al periódico La República. Su sala de redacción era muy semejante a las demás de la época pero muy distinta de las actuales. No había cubículos, sino filas de escritorios con sus sillas, teléfonos, lámparas, libretas, cámaras, rollos de película, y, lo mejor de todo, máquinas de escribir. Para los que llegan tarde, y según la Wikipedia, “una máquina de escribir es un aparato mecánico con un conjunto de teclas que, al ser presionadas, imprimen caracteres en un documento, normalmente papel”.

En honor a la verdad, y como orgulloso propietario de una Continental que me heredó la tía Cristina, debo decir que esa definición es correcta sólo en parte, porque excluyeron lo más importante de esos mal llamados ‘aparatos’: el ruido que producían; de eso no se habla en ningún lado. Aunque, pensándolo mejor, las máquinas de escribir no producían ruido sino música; una vibrante melodía que sonaba en las salas de redacción como una sinfonía interpretada por virtuosos redactores, conducidos por directores de orquesta usualmente llamados editores. Como en muchas otras piezas de la música clásica, el comienzo de la obra era muy suave, casi imperceptible, pero al compás de las noticias su ritmo iba aumentando gradualmente y sus notas envolvían más y más todos los rincones, hasta llegar al último movimiento, que normalmente ocurría al final del día.

Obviamente la función no estaría completa sin esos otros sonidos exquisitos de los teléfonos, el télex y el fax, que enriquecían cada día los conciertos en esos inigualables auditorios informalmente conocidos como salas de redacción. Así era la atmósfera de los periódicos en los maravillosos años 80. Había pocos pero suficientes computadores. De hecho, creíamos que ya todo estaba inventado; todo funcionaba, aun sin portátiles por doquier, sin Internet, sin mail, sin Google; incluso sin celulares, ni ningún otro ‘gadget’.

Pero como lo bueno no dura, muy pronto el sonido de las máquinas de escribir fue callado por los computadores, y prácticamente de un día para otro nos quitaron la música y hoy las salas de redacción tienen un espantoso ruido de fondo, dominado por el insoportable y descontrolado repicar de los celulares.

Claro que los computadores y los celulares no fueron los únicos intrusos; desde entonces llegan y llegan aparatos supuestamente creados para simplificarnos la vida, pero que a la hora de agilizar nuestro trabajo no han sido muy efectivos, puesto que hoy, mientras más nuevos son los equipos y las redes, más temprano toca cerrar. ¿No es increíble?

Como si fuera poco, cuando uno ya había aprendido a manejar todos esos juguetes y se había resignado a ser un periodista multimedia (que hace el trabajo de tres por el sueldo de uno), llegó la crisis económica mundial. Ya no importa que usted sea el más diestro manejando todos los inventos al servicio de la prensa. Eso no tiene gracia: ahora tiene que reinventarse usted mismo.

Como quien dice: alt-F4.

miércoles, marzo 04, 2009

Restrepo, ese correveidile

La última renuncia de Luis Carlos Restrepo no fue tan sorprendente como su designación en el cargo de comic-sionado de Paz a principios de la era Uribe, hace casi siete años. Ver al célebre siquiatra convertido en árbitro entre las partes ya de por sí resultaba una contradicción en un gobierno que desde sus inicios ha negado la existencia del conflicto. Por eso nunca pude entender cómo era que sin haber guerra tuviéramos un mediador de paz. Y hoy, al evaluar su gestión, no es difícil descubrir que sus esfuerzos no estuvieron enfocados en misión de paz alguna, sino en el apaciguamiento paramilitar.

Desde un comienzo se veía claramente que su misión era fungir como un correveidile que llevaba y traía razones entre la Casa de Nari y Ralito, La Ceja e Itagüí, pasando a veces por el Capitolio Nacional y el Ministerio del Interior. Desempeñando un papel del cual no debería sentirse orgulloso, el señor Restrepo permitió que al célebre proceso de Justicia y Paz accedieran delincuentes de todas las layas, con la única condición de que salieran a hablar maravillas de las ventajas de la desmovilización.

Con tal de inflar las cifras de supuestos combatientes que se sometían al imperio de la ley, el siquiatra se hacía el loco en las desmovilizaciones masivas, protagonizadas por paramilitares de utilería reclutados especialmente para la ocasión, mientras las verdaderas bases delincuenciales seguían haciendo de las suyas, aunque con algún recato. Fue de tal magnitud el fenómeno que Restrepo nunca pudo explicar por qué el gobierno se jactaba de haber desmovilizado más de 30 mil paras, pese a que en reiteradas ocasiones tanto él como el ministro Sabas Pretelt decían que el gobierno Pastrana había dejado 15 mil. Consecuentemente con eso, el comic-sionado tampoco se preocupó por el desmantelamiento de las estructuras financieras ni militares de las AUC, lo cual explica en buena medida el repentino auge de las Águilas Negras o las bandas emergentes, que cada día se exacerban más y siembran el terror en varias zonas del país.

Y eso no es lo peor: Restrepo nunca atendió los pedidos que se le hicieron para que el gobierno les exigiera a las AUC que aclararan su responsabilidad en el reclutamiento forzoso de menores y el asesinato de niños. Y así y todo, los paras sigueron muy campantes disfrutando de los beneficios de la Ley de Justicia y Paz. Haber obviado semejante atrocidad es una omisión imperdonable, sobre todo ahora, tras conocerse el informe de la Fiscalía, que revela que más de dos mil menores fueron víctimas de los paramilitares. Si Restrepo tuviera algo de decoro, eso le debería pesar en la conciencia; lo debería recordar cada vez que hable del ignominioso encargo que cumplió.

Para resumir este triste episodio, Restrepo convirtió su misión de comisionado en oficio de mandadero de Uribe, prestándose para toda clase de maniobras non sanctas, maquilladas como proceso de justicia y paz, que no dejó ni lo uno ni lo otro.

martes, marzo 03, 2009

Medellín con M de miedo

El miedo se está extendiendo por las calles de Medellín y no es para menos. En varios blogs y medios alternativos de la capital de Antioquia han denunciado las amenzas que se vienen recibiendo en la ciudad y los panfletos amenzantes que se están distribuyendo –al parecer enviados por grupos paramilitares– y de los cuales reproducimos aquí un facsímil.



Ojalá que las autoridades tomen cartas en el asunto, antes de que sea demasiado tarde... Pues aunque hoy al mediodía, en el Noticiero Uribisión (RCN) el alcalde Alonso Salazar dijo que todo estaba bajo control, los términos de las amenazas no ofrecen mucha tranquilidad...

Otra mentirosa al ruedo...

Noemí Sanín no ha hecho acuerdos
Según el periódico El Colombiano, la embajadora en el Reino Unido, Noemí Sanín, afirmó este lunes desde Londres que no “ha llegado a ningún acuerdo” con el Partido Conservador para ser precandidata a la Presidencia.
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¿Qué tal el descaro de esta señora...! Si dice que no está haciendo nada en ese sentido, debe ser porque está haciendo todo. Esto parece un chiste del Cuentahuesos, pero cero divertido. Por lo menos el Cuentahuesos tiene gracia pa’decir las bobadas que dice...
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Yo no sé con qué cara se va a venir a presentar esta señora a unas elecciones, pues la autoridad moral la perdió hace mucho rato... Hay que recordar que en la campaña de 2002, la flamante candidata decía que Uribe era de lo peor; que votar por Uribe era elegir al cartel de Medellín, a los paras, etcétera... Y no fue sino que Uribe le ofreciera la embajada en España y salió disparada a decir que sí; a lamberle al Presidente; a presentarlo como el Gran Changó y a ponerse al servicio de su causa... ¡y adiós principios!

—Vladdo

domingo, marzo 01, 2009

Mentira tras mentira tras mentira
Nuevo capítulo: La base de Manta


12 de mayo de 2008: Habla Brownfield
Según el diario El Espectador, el embajador estadounidense en Bogotá, William Brownfield, dijo que Estados Unidos considera posible el traslado de la base aérea militar de Manta, en Ecuador, al territorio de Colombia.

15 de mayo de 2008: Rectifica Santos
En declaraciones a Caracol Radio, el Ministro de Defensa de Colombia, Juan Manuel Santos, desmiente al periódico El Espectador: “A quienes están criticando esa información les diría que se informen mejor porque base no va a haber; repito: base no va a haber“.

Marzo 1 de 2009: JMS se desmiente a sí mismo
Tras un viaje a Washington, el ministro de Defensa, JMS, explicó que Colombia albergará algunas funciones de esa base militar como parte de un acuerdo de cooperación militar.
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Y si JMS habla de “algunas funciones”, eso debe interpretarse como una serie de maniobras de gran calado.

Así empezaron con el peto de la Cruz Roja de la Operación Jaque: primero lo negaron, después dijeron que fue usado por un militar, pero sin mala intención... Hasta que se vio que fue un acto deliberadamente planeado.
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¡Qué cinismo tan impresionante!
¿Será que nos creen idiotas a todos?