sábado, enero 31, 2009

Sí, pero no

En un arrebato de actualidad, El Tiempo (periódico del cual es accionista Juan Manuel Santos) dijo este sábado que el presidente no se iba a presentar a una nueva reelección. Sin embargo, minutos más tarde la nota fue retirada de la página de Internet, con la aclaración de que Uribe “no negó de plano su aspiración a postularse para un tercer mandato en 2010”.

¿Será que la información inicial fue otro falso positivo de JMS? No sería nada raro si se tiene en cuenta que al parecer fue el propio Santos quien –pensando con el deseo– le dijo al periódico El Colombiano que Uribe no estaba pensando en otra reelección; noticia que fue acogida y divulgada por ese diario antioqueño y que causó revuelo a mediados de esta semana.

Lo cierto del caso es que Uribe, que dice que es muy transparente y claro en sus actuaciones, sigue jugando al sí, pero no. O al revés.

jueves, enero 29, 2009

Pombo, director

Me alegró mucho ver que Semana tenía toda la razón hace algunos meses cuando habló del nombramiento de Roberto Pombo como nuevo director de El Tiempo, información que fue vehementemente desmentida por Luis Fernando Santos, presidente de esa casa editorial. Varias cosas cabe anotar sobre ese relevo en el que es sin duda uno de los medios más influyentes del país, pero que dejó de ser el dueño de la verdad, como se creía antaño.

Su poder llegó a ser tan grande que un humorista que escribía en sus páginas editoriales puso a tambalear a un presidente. Para que me entiendan algunos, como el joven representante Simón Gaviria, hay que recordar que las picantes notas de Lucas Caballero, Klim, le causaron tal enojo a Alfonso López Michelsen que, para calmar su irritación, el periódico respaldó al mandatario y prescindió del columnista, quien regresó a El Espectador, donde había comenzado su carrera varias décadas antes. Ese espisodio ilustra bien cómo funciona la independencia de ese diario frente al poder.

A propósito, Daniel Samper Pizano, uno de sus más leídos columnistas, decía ayer que alguna vez el director Roberto García–Peña al referirse a las contradicciones editoriales del periódico decía “que El Tiempo es a veces un fantasma que opina distinto a lo que pensamos quienes lo escribimos”. Esta frase al parecer no ha perdido vigencia y explica, pero no justifica, el cinismo de su filosofía editorial.

Sobre los salientes directores, el balance creo que no es el mejor. Yo leo El Tiempo desde 1976 y creo que informativamente no lo había visto en un punto más bajo: hay muchas noticias que no trae; otras que distorsiona y otras que publica reducidas a un párrafo en cualquier rincón invisible. Por ejemplo, la forma como presentaron el año pasado la información sobre la captura de Mario Uribe (con el título “Ambiente político, al rojo vivo”) es apenas un vergonzoso botón de muestra.

En el área de opinión, a Enrique y Rafael hay que abonarles el hecho de que diversificaron la oferta de columnistas de distintas tendencias, pero el periódico como tal conserva una marcada influencia uribista, tal vez jalonado por el hecho de que tres de sus accionistas son funcionarios del ejecutivo. (Claro que a veces me pregunto si El Tiempo es uribista porque ellos están en el gobierno, o si Uribe los escogió porque ellos eran de El Tiempo).

Adicionalmente, Enrique se va en deuda con los caricaturistas, que son tratados como columnistas de segunda, tal como se lo he reclamado a él mismo reiteradamente. Hace muchos años el ahora consejero me dijo: “Espere que yo asuma la dirección”. Y la asumió, la ejerció y la dejó sin resolver nada, gracias a lo cual los caricaturistas siguen sometidos a un filtro diario, y terminan haciendo caricaturas pensando más en el director que en el lector.

En todo caso le deseo la mejor suerte a Roberto, por el bien del periódico, de nuestro oficio y, sobre todo, de los lectores.

viernes, enero 23, 2009

A propósito de Apple (sin Jobs)

Con el impulso que tomó Apple desde el regreso de Steve Jobs en 1997 –y sobre todo desde el lanzamiento del iPod en 2001–, es probable que si él se ausenta definitivamente de la empresa, ésta no vaya a tener problemas financieros en el corto plazo. De hecho, Apple tiene más de 20 billones de dólares en el banco y cero deudas.

El golpe sería más de índole psicológica, un asunto de desconfianza, que raya en el pánico, dado el halo de simpatía, creatividad y elegancia que se ha ganado Apple gracias a Steve Jobs, quien es visto como un semidiós por sus empleados y como una estrella de rock por sus seguidores.

Aunque en Cupertino, alrededor de Jobs hay un grupo de ejecutivos talentosos que hace posible que sus brillantes ideas se conviertan en realidad, la gran incógnita será ver cuál de ellos es capaz de conservar ese espíritu innovador y a la vez descomplicado que distingue hoy a los productos de la manzanita.

El problema es que en esa escogencia Apple ya se equivocó una vez cuando Jobs se fue de la empresa y ésta casi desaparece del mapa, si no es porque el propio Jobs regresó a salvarla. A los ‘macohólicos’ ese episodio no se nos ha olvidado y, aunque estos son otros tiempos y las circunstancias son diferentes, ese fantasma todavía nos asusta. Y seguro que en Wall Street también produce escalofrío.

jueves, enero 22, 2009

El contraste Apple-Microsoft

Como fanático de Apple que soy no podía dejar de comentar, asi fuera brevemente, la situación reflejada en esta imagen que encontré en la web de The New York Times: mientras Apple anuncia ganancias récord, Microsfot anuncia despidos masivos.

Según Bloomberg, la demada externa de productos como iPods, iPhones y computadores Macitnosh compensaron la disminución de ventas de estos aparatos en Estados Unidos. Son buenas norticias para la manzanita, si se tiene en cuenta el temor que despierta la ausencia de Steve Jobs, quien se recupera (esperemos que sin problema), de algunos quebrantos de salud que le impidieron, por ejemplo, asistir a MacWorld hace dos semanas.

En el extremo opuesto está Microsoft, que este jueves anuncia el despido de 5,000 empleados en los próximos 18 meses, empezando por 1,400, que desde hoy se quedan sin trabajo. Estas noticias siempre causan impacto, tal como lo están sintiendo los inversionistas y socios de Microsoft, a quienes la noticia les debió caer peor que uno de esos virus tan comunes en el mundo del PC. En el último trimestre fiscal las utilidades de Microsoft disminuyeron un 11 por ciento, comparadas con el mismo período del año anterior.

Y lo peor es que el resto del año de Microsoft no se ve muy bien. Parece que tienen un grave problema de Vista.

jueves, enero 15, 2009

Un dudoso honor

Solamente a un mandatario como Álvaro Uribe se le ocurre aceptar como un honor una condecoración que le otorga el líder más desprestigiado de la historia reciente de Estados Unidos, que no sólo está a punto de irse, sino que se halla en el punto más bajo de su popularidad.

Me daba vergüenza ajena ayer, viendo al presidente de Colombia sentado en el borde de una silla, con las rodillas juntas y los pies separados, esperando con emoción su turno para pasar a recibir la Medalla de la Libertad que le otorgaba el señor Bush. Aunque esa es la distinción civil más alta que se otorga en Estados Unidos, hay que tener en cuenta que de exclusiva tiene poco; el mismo Bush la ha otorgado decenas de veces, no sólo a otros mandatarios títeres como Uribe, sino a varios ex funcionarios de su propia administración, como el ex director de la CIA que certificó la existencia de armas de destrucción masiva en Irak.

Uribe, que ha pretendido convencernos de que a él le producen alergia las cosas farananduleras, se veía patético este martes 13 mientras se miraba de reojo y se codeaba con el presidente de Estados Unidos, como dos estudiantes de secundaria que acababan de hacer una pilatuna. Porque es justamente eso lo que estaba recibiendo Uribe: un premio por la complicidad en las distintas travesuras que los dos realizaron juntos, y gracias a las cuales han menoscabado la democracia, han despreciado los derechos humanos y se han burlado de la justicia.

Carente del sentido de la dignidad, Uribe fue a Washington a sacar pecho por haber apoyado una acción infame e injustificada como la ivasión a Irak, con todas las atrocidades que ésta ha implicado, pero que a la vez le ha dado a él patente de corso para seguir adelante con su política de seguridad democrática, sin medir métodos ni controlar abusos, y gracias a la cual han muerto cientos de colombianos inocentes, quienes en muchos casos han sido presentados como miembros o cómplices de la guerrilla, o han terminado convertidos en víctimas colaterales de la guerra contra el terrorismo.

Si el presidente de la República representa a todos los colombianos, yo ayer hubiera querido ser extranjero, para no sentirme tan humillado con semejante insensatez uribista.

Punto aparte. Tal como lo dijimos la semana pasada, la Federación Nacional de Cafeteros desistió de la absurda demanda contra el caricaturista gringo que supuestamente había ofendido a Juan Valdez y perjudicado al gremio cafetero. Aunque la disculpa oficial es que el incidente se superó con la carta de disculpa, pero no de arrepentimiento, que envió Mike Peters, lo que yo creo es que una vez se le bajó la cafeína, el doctor Gabriel Silva se dio cuenta de que el escándalo que había armado la semana pasada no tenía asidero alguno. De hecho, ni siquiera los abogados neoyorquinos a los que supuestamente iba a acudir la Federeación le encontraron pies ni cabeza a semejante despropósito.

martes, enero 06, 2009

Tinto vs. tinta

Una tormenta en una taza de café...

Esta es la traducción del chiste que quieren volver lío judicial:
‘Mother Goose & Grimm’
Mother Goose: Mmm, fresco café colombiano en la mañana.
Ralph: ¿Sabes? Hay mucho crimen organizado en Colombia.
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Así que cuando ellos dicen que hay un pedacito de Juan Valdez en cada lata (de café) quizás no están bromeando.
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Grimm: ¿Por qué estás tomando té?
Mother Goose: No preguntes.
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Como tantas otras veces, en Colombia nos negamos a aceptar la realidad y creemos que lo malo es el mensajero y no el mensaje. Es la misma actitud del actual gobierno, cuando persigue, señala, descaredita o calumnia a los periodistas o a los medios por hablar de un delito, pero no hace nada contra quienes lo cometen. En este caso, esa reacción es peor aún, por tratarse de un chiste; pero ya se sabe que este gobierno carece de sentido del humor.

El caricaturista Mike Peters no tiene la culpa de que en Colombia haya violencia, descuartizamientos y otros horrores causados a punta de motosierra por organizaciones criminales. Y en esa caricatura él acude a un recurso válido, puesto que si bien Juan Valdez es un símbolo de Colombia, también lo es la violencia cotidiana que nos caracteriza en el mundo (y que, aunque él no lo dice, es incluso más amarga que nuestro café sin azúcar). ¿Qué se le va a hacer?

Igualmente nos caracteriza el narcotráfico, y cuando alguien hace alguna alusión en ese sentido también hay rasgadas de vestiduras, como si fuéramos Islandia. ¡Qué actitud tan absurda!

Cualquier acción legal que emprendan contra el autor de esa caricatura va a ser como un tiro en un pie, se nos va a devolver como le pasaba al Coyote con el Correcaminos y el país puede salir más chamuscado, porque va a convertir un chiste en una polémica internacional acerca de la violenta realidad colombiana. Y no creo que eso le convenga mucho al gobierno.

Ahora, si yo fuera Mike Peters, estaría feliz, porque es difícil que prospere la demanda de la Federación Nacional de Cafeteros, pero en cambio le va a dar más publicidad gratuita; y aunque un tipo con la trayectoria que él tiene no la necesita, tampoco está de más.

Con esa demanda (si es que finalmente se lleva a efecto, cosa que dudo), ahí sí la Federación sería el hazmerreír de medio planeta; y ya no por cuenta de un caricaturista “ignorante de nuestra realidad”, sino por su propia culpa.